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DGT y asociaciones de moteros no se ponen de acuerdo en la conveniencia de una luz de freno ubicada en el casco de los motoristas
José David Palacio
La Comisión sobre Seguridad Vial y Prevención de Accidentes de Tráfico ha aprobado en el Congreso de los Diputados una medida que ya está resultando polémica en la comunidad motera: insta al Gobierno a que autorice temporalmente la instalación de una segunda luz de freno colocada en la parte trasera del casco del motorista. Esta propuesta ha sido solicitada por el Partido Popular y cuenta con el apoyo de la DGT, una medida que pretende reducir la siniestralidad por accidentes de tráfico en moto.
Sin embargo, las asociaciones de motoristas no están de acuerdo con la conveniencia de la inclusión de esta segunda luz de freno. Según lo expuesto en la Comisión, su instalación aumentaría la visibilidad de la luz de freno fija en la parte trasera de la moto, disminuyendo las posibilidades de un accidente. No obstante, las asociaciones sostienen que el motorista no es un elemento fijo, sino que algunos de sus movimientos con la cabeza pueden despistar a otros conductores y propiciar choques. También se apunta desde las asociaciones que muchos motoristas suelen viajar acompañados, por lo que además de resultar ineficaz, sería peligroso para el pasajero porque sería constantemente deslumbrado por la luz cada vez que se frenara.
La instalación de esta segunda luz de freno no es, de momento, obligatoria, pero sí que se plantea ya su puesta a prueba. Para ello, los motoristas necesitarán un kit de instalación que viene a estar valorado entre los 25 y 43 euros y que consiste en un dispositivo bluetooth con la luz de freno de la moto, para que se accionen de forma simultánea. El debate está servido.