Tu guía de comprar coche
Los primeros pasos en la conducción hacia la llegada del coche fantástico.
Carlos Miquel
13/08/2008
En la ensalada de siglas que actualmente adornan cada nuevo modelo, uno de los extras que más va a influir en la conducción en años venideros es el Control Adaptativo de Crucero (ACC). Los coches que lo equipan tienen un radar en la parte delantera (delatado por una pequeña plaquita de plástico en las rejillas de ventilación) que detecta la presencia de otro vehículo delante y frena el nuestro manteniendo la distancia de seguridad. Cuando el otro turismo o moto se quita de delante el coche acelera y vuelve a la velocidad prefijada. Al principio resulta difícil dejarse llevar porque el conductor pierde el control del coche, salvo la dirección. Frena sólo si es necesario y, en caso de peligro de colisión avisa al conductor y optimiza la frenada de emergencia. Pero sí que incrementa la seguridad porque se coloca a unos 70 metros del vehículo a adelantar y nunca lo sobrepasa. Es como el coche fantástico y se asemeja a un piloto automático.
Hay detalles, sin embargo, en los que aún hay que afinar este elemento que está llegando ya a las berlinas medias, como el Mondeo (cuesta 1.200 euros) y se anuncia ya para algunos compactos. Las marcas de lujo presumen de este sistema desde hace años. Entre los defectos está el cambio de carril. Si tenemos que salir de una autopista lo mejor es desactivarlo, ya que puede frenarse mientras intentamos rebasar a un camión que está junto a la salida. Algo molesto y que puede resultar peligroso. Aunque quizás lo mejor sería no hacer ese tipo de salidas de autopista desde dos carriles antes del desvío. También hay ciertos problemas en curvas rápidas si hay camiones en los carriles de al lado. En cualquier caso, es un paso adelante en comodidad y, bien usado, también en seguridad. En el cuadro de mandos un dibujo te avisa de la presencia de un coche delante para no tener sustos.
Mantenimiento de carril
La última novedad en la nueva conducción que viene es el sistema de mantenimiento de carril, opcional en el Honda Accord y en el VW Passat CC. Una cámara ubicada en el centro del parabrisas a la altura del retrovisor graba la imagen frontal con la trazada natural del coche y la manda a un procesador, que detecta las líneas blancas. Si interpreta que se está acercando demasiado a una de ellas entonces actúa sobre la dirección para mantener el coche en el carril. Se puede conducir, literalmente, sin manos. Si detecta que somos nosotros los que queremos cambiar de carril, entonces se desconecta durante unos segundos. El del Honda es más intrusivo, pero en ambos casos se evitan los sustos innecesarios por la fatiga. El futuro pasa porque lleven dos cámaras delanteras y puedan identificar los peligros que el coche tiene por delante... Es un camino apasionante.