comprar coche
El monovolumen de la firma francesa crece en dimensiones, disfruta de un mayor maletero e incorpora las mejoras estéticas y de comportamiento en carretera de los nuevos Megane
Carlos Miquel
El Scenic siempre ha sido un best-seller entre los monovolumen, y uno de los modelos más vendidos de Renault, con un treinta por ciento del total de las ventas. Y, ocho años después de su lanzamiento, al fin le ha llegado la renovación. El nuevo Scenic es más largo, tiene un diez por ciento más de capacidad de maletero, 92 litros de huecos en el interior, una versión siete plazas con asientos escamoteables y hereda las mejoras en dinamismo y comportamiento de la nueva generación Megane. El diseño cambia por completo y toma los rasgos afilados ya vistos en el Laguna y su hermano menor. En el interior, incorpora una pantalla TFT, la cámara posterior de aparcamiento y, opcionalmente, un navegador Tom Tom.
Las dos versiones, la de batalla corta y larga, se diferencian al primer vistazo por sus distintos paragolpes, el del cinco plazas toma los rasgos bicolor del Megane coupé. Y también, lógicamente, por el tamaño, 4,34 metros (ocho más que la generación anterior) para el corto y 4,56 metros, unas dimensiones ya considerables, para el largo. La capacidades de maletero hasta la bandeja son muy amplias en ambos casos. De 522 litros en el pequeño y de 702 litros en el mayor. Y en lo que respecta a la gama de motores, es muy variada. Con tres gasolina (que incluyen la incorporación del nuevo 1.9 TCE de 130 CV) y seis diésel (tres 1.5 dci de 86, 106 y 110 CV FAP; y tres 2.0 dci de 130, 150 y 160 CV FAP).