meteorología
Los asmáticos y las personas con problemas respiratorios serán los que más pueden sufrir la caída de las partículas de ceniza
José David Palacio
El volcán Eyjafjalla ha traído de cabeza al mundo entero desde que el 15 de abril entrara en erupción y causara un tremendo caos aéreo. Sin embargo, casi es más importante pararnos a pensar qué consecuencias para la salud puede tener si la nube de cenizas empieza a descender. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha avisado de que si cae de las capas más altas de la atmósfera, principalmente para los asmáticos, habrá importantes riesgos para la salud.
La nube de cenizas afecta fundamentalmente al aparato respiratorio, a la piel y a los ojos, con mayor incidencia a las personas que tengan problemas de asma y de respiración. Incluso puede derivar en problemas digestivos, ya que el azufre que contienen las partículas de ceniza contamina el agua. En los países escandinavos y Centroeuropa ya se está comenzando a alertar a la población sobre estos riesgos.
Consejos para protegerse de la nube de cenizas
A las personas asmáticas o con problemas de respiración se le recomienda el uso de mascarillas de protección en el caso de que tengan que salir a la calle. Si no es así, se recomienda que permanezcan en casa.
Especialmente se debe proteger a los grupos de riesgo, es decir, a los niños y a los ancianos.
Los asmáticos deben llevar siempre encima sus inhaladores y pueden aumentar su tratamiento ante un aumento de los síntomas de su enfermedad.
Se recomienda protegerse con gafas, ya que el contacto de las partículas de ceniza con los ojos puede producir importantes irritaciones.
No beber agua que haya podido ser contaminada por la ceniza caída del cielo. Por ello, lo recomendable sería beber agua natural embotellada.
Proteger del mismo modo plantas y animales que sufren igual los efectos perjudiciales de la nube volcánica.