Tu guía de perros
Busquemos una transición de su plácida temperatura a una más cercana a la que se encontrará en la calle
CARLOS RODRÍGUEZ
01/11/2007
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Si nuestro perro lleva horas plácidamente dormido cerca de un radiador, si descansa "espatarrado" sobre el calor que fluye de forma continua de nuestro suelo radiante... si de repente le ponemos el collar, la correa y salimos a la calle, y su organismo se encuentra con temperaturas que adquieren justamente con el calificativo de extremas... es más que posible que la radical variación térmica afecte a alguno de sus territorios orgánicos.
Para intentar paliar esta situación deberíamos procurar que el perro, antes de salir a la calle, pasara de su plácida alta temperatura a una temperatura más cercana a la que se encontrará en la calle. ¿Cómo? Retirándolo de los focos de calor unos minutos antes de salir, llevándolo un momento a la terraza acristalada donde la temperatura no es ni sofocante, ni gélida... en definitiva debemos estimular nuestro ingenio y nuestro sentido común para que la variación térmica no sea un problema.