Tu guía de perros
Un animal cuya función inicial fue el manejo de los toros
CARLOS RODRÍGUEZ
26/08/2008
Animales muy cariñosos con todos los miembros de la familia, especialmente con los niños.
HISTORIA.
En la mayoría de las razas el mestizaje es su verdadero origen, pero en el caso del Staffordshire Bull Terrier dicha circunstancia está más marcada, si cabe, ya que la selección se realizó de acuerdo a la función que debía desempeñar.
Si nos situamos en un principio, podemos decir que la base del Staffordshire fue el desaparecido Old English Bull Dog, que nada tiene que ver con el actual Bulldog.
Nos estamos refiriendo a un perro de mucho mayor tamaño, que fue cruzado con otras razas, entre ellas con Terriers, que le dieron ese típico arranque de fogosidad, así como con nuestros Alanos.
Debemos tener muy presente que la función inicial de esta raza era la del manejo del toro y que en la península ibérica era donde más arraigada estaba esa tradición. A este respecto se cuenta con múltiples grabados y escenas de lucha entre el perro y el toro que nos demuestran la verdadera función de la raza.
Hacia los siglos XVI y XVII, se pone de moda el "deporte" llamado "bull-baiting". La reina Isabel I, hija de Enrique VIII, tenía una gran pasión por los deportes de sangre, lo que ayudo a que este "deporte" llegara a formar parte preponderante entre las diversiones de la corte.
Los perros utilizados en los inicios eran demasiado grandes y pesados por lo que se fue conduciendo la selección hacia un perro más pequeño, de igual valor y gran empuje. Estas nuevas características del animal proporcionaban mayor vistosidad y duración al espectáculo.
Pero parece que los Stafford de la época no acababan de cumplir con las expectativas; ese desencanto dio lugar a que se fuera sustituyendo por el American Pit Bull Terrier como principal perro de combate.
También contribuyó a la separación del Sttaford de las peleas su carácter sociable con el ser humano, ya que muchas familias humildes que preparaban animales para las contiendas, convivían con esos ejemplares sin que se diera el menor problema hacia los adultos o los niños que compartían el mismo hogar.
DESCRIPCIÓN.
El aspecto general del Staffordshire Bull Terrier es el de un perro de pelo liso, un ejemplar bien balanceado y de gran fuerza para su talla. Estamos ante un animal musculoso, activo y ágil.
Tradicionalmente es considerado un perro de valor y tenacidad insuperables; inteligente y cariñoso, especialmente con los niños.
Temperamento: valiente, intrépido y completamente confiable.
Cabeza y cráneo: corta y profunda, con cráneo ancho; los músculos de las mejillas, muy pronunciados; la depresión frontonasal (stop) marcada; hocico corto y nariz negra.
Ojos: preferentemente de color oscuro, aunque se permite un color relacionado con el color del pelaje. De tamaño mediano, redondos y colocados para que miren directamente hacia delante. El contorno de los ojos debe ser de color oscuro.
Orejas: en forma de "rosa" o semierguidas; no deben ser grandes o pesadas. Las orejas del todo caídas o erguidas son muy indeseables.
Boca: labios adheridos y nítidos. Maxilares potentes, dientes bien desarrollados; dentadura sana, completa y con mordida en tijera, es decir, que la cara interna de los incisivos superiores está en contacto con la cara externa de los incisivos inferiores y con los dientes colocados perpendicularmente en los maxilares.
Cuello: Musculoso, más bien corto, de contorno nítido y ensanchándose gradualmente hacia los hombros.
Cuerpo: la distancia entre la región de la cruz y las caderas deberá ser corta; dorso nivelado, tórax ancho, pecho profundo, costillas bien arqueadas. Musculoso y bien definido.
Cola: de longitud mediana, implantación baja, se adelgaza gradualmente hacia la punta y debe ser llevada bastante abajo. No deberá enroscarse mucho y deberá asemejarse a la manilla de una bomba de agua antigua.
Extremidades anteriores: miembros delanteros rectos, de huesos fuertes, colocados bastante separados entre sí, sin presentar debilidad en los metacarpos, a partir de los cuales los pies se giran un poco hacia fuera. Los hombros, bien inclinados hacia atrás, sin ningún aflojamiento en los codos.
Extremidades posteriores: bien musculosos, corvejones bien descendidos; las articulaciones femorotibiorotulianas (rodillas), bien anguladas. Los miembros, vistos desde atrás, deben aparecer paralelos.
Pies: deben tener almohadillas plantares gruesas, ser fuertes y de tamaño mediano. Las uñas deben ser negras en aquellos ejemplares de un solo color.
Andadura/movimiento: libre, vigoroso y ágil, sin mucho esfuerzo. Las extremidades se mueven paralelas, ya sea que se las mire desde el frente o desde atrás. Sus miembros posteriores le proporcionan un fuerte empuje.
Pelo: liso, corto y adherido.
Color: Rojo, cervato, negro o azul, así como cualquiera de estos colores con blanco, que también puede aparecer solo. Cualquier tonalidad de atigrado o cualquier tonalidad de atigrado con blanco. El negro y fuego y el color hígado son muy indeseables.
Peso y Talla: el peso de los machos debe ser de 12,71 a 17,35 Kilos. El de las hembras, de 10,89 a 15, 43 Kilos.
La altura deseable (en la región de la cruz) debe ser de 35,56 a 40, 64 centímetros, la cual debe estar relacionada con el peso de los ejemplares.
CARÁCTER.
Estamos ante una raza cuyos ejemplares necesitan un intenso trato de compañerismo humano. Disfrutan igual en un hogar de grandes dimensiones que en un pequeño apartamento, son animales tranquilos que manifiestan su energía en los juegos y paseos en el exterior.
Siente gran cariño por todos los miembros de la familia, intentando participar en todas las actividades que sucedan a su alrededor; pero con quien establece un vinculo más fuerte es con los niños: entre ellos surge de forma casi inmediata un fuerte lazo de amistad.
Mucha gente cree que los Stafford, al igual que otros perros similares, pueden atacar a las personas... los conocedores de esta raza niegan tal posibilidad. La inteligencia y el gran equilibrio de esta raza es considerada suficiente garantía para evitar esos desagradables accidentes.
Un dato característico de los Stafford es su resistencia al dolor: soportan cualquier manipulación, los "molestos" tratamientos del veterinario, las dolencias... esto a veces se convierte en un problema, ya que, al no expresar dolor alguno, podremos restar transcendencia a alguna importante patología.
Estamos ante un animal valiente y tenaz, pero también muy sensible: cualquier voz en alto de su dueño puede amedrentarle, por lo que podemos comprender que no debe emplearse ningún tipo de acción violenta en su educación.