Durante esta semana hemos asistido a un bochornoso espectáculo: una entidad de protección acusando a otras entidades de acabar de forma indiscriminada con la vida de animales.
Debido a la inexistencia de centros públicos, al deficiente funcionamiento de los mismos o a ser el sacrificio la única solución, surgen las iniciativas privadas.
Ante un acto de tan difícil definición, nuestra actuación debe ser muy clara: denuncia.
Podríamos considerar a los voluntarios como inmensos balones de oxigeno
El mejor antiparasitario es aquel que realiza correctamente su función sin provocar daño en el animal
El mejor utensilio para su botiquín: un teléfono para hablar con un profesional. En cualquier caso, aquí van mis consejos.