Tu guía de perros
El agua, aparte de ser un importante nutriente para la alimentación de cualquier ser vivo, es uno de los mejores aliados en la higiene de nuestras mascotas.
CARLOS RODRÍGUEZ
04/07/2008
Los baños son necesarios... pero en su justa medida.
No pretendemos, ni podemos, dar una norma universal sobre la frecuencia con la que nuestros perros deben recibir tan gratificante procedimiento: es imposible.
Un animal de pelo corto que se ensucia poco, tendrá una pauta distinta a uno de pelo corto que se ensucia mucho; un animal de pelo largo que pasa el día en el campo, necesitará distinta pauta de baños que un perro de pelo largo que vive en la ciudad.
La pauta debe ser marcada por el veterinario y por el peluquero canino.
Nuestros perros tienen a su disposición jabones y champús específicos para sus genuinas características; también disponen de productos para tratar distintos problemas de piel.
Es por tanto lógico y ¿evidente? que deben ser bañados única y exclusivamente con sus productos. Jamás utilizaremos champús de persona, por mucho que sean de la mejor marca, con grandes beneficios por su concentración en avena, son de persona y nosotros vamos a bañar al perro, a un ser vivo con unas características concretas de piel, distintas a las nuestras y que pueden verse afectadas si utilizamos un producto inadecuado.
Sin comentarios sobre el uso de jabones lavavajillas, y de jabones tradicionales, de toda la vida ¡¡jabón Lagarto!!
Este jabón, sin duda, aparte de formar parte de nuestra historia, tendrá unas grandes virtudes en las funciones para las que fue concebido, pero, por favor, tampoco utilicen este jabón para lavar a su perro, por mucho que se lo recomiende su mejor amigo.