Tu guía de perros
Si preguntamos a algún amigo, familiar o conocido que tenga perro, seguro que más de uno nos dirá que tiene un problema serio con los petardos.
CARLOS RODRÍGUEZ
21/07/2008
2 Comentarios Añadir comentario
El problema es bastante frecuente y no es sencillo de prevenir.
De forma natural, entre los estímulos que normalmente originan una reacción de miedo en los animales, están los peligros o riesgos físicos y/o ambientales; dentro de este grupo de estímulos podemos incluir los ruidos secos de elevada intensidad como los truenos, petardos, fuegos artificiales, etc.
Si, además de esta tendencia natural que tienen los animales a temer los ruidos fuertes, se dan otra serie de circunstancias como una falta de habituación a este tipo de ruidos, una predisposición individual especial, o una exposición a los petardos demasiado frecuente y/o a una intensidad muy elevada, que genere una experiencia muy negativa para el perro, tenemos los ingredientes necesarios para que se produzca la fobia.
Existen múltiples formas de respuesta en las fobias. Las más comunes incluyen:
- Intentos desesperados de escape (con daños a la propiedad en el caso de ocurrir en lugares cerrados) o de esconderse.
- Temblores evidentes.
- Vocalizaciones (lloros o gemidos).
- Eliminaciones (hacerse pis y/o caca encima) y expresión de las glándulas anales.
- Auto-mutilación.
Estas reacciones, además, van acompañadas normalmente de la postura típica de miedo (cuerpo agazapado contra el suelo, orejas hacia atrás, rabo caído o entre las patas y tensión corporal), así como de otras expresiones de la activación de los sistemas autonómico y neuroendocrino (taquicardia, salivación excesiva, pupilas dilatadas, jadeos, etc.)
Como ocurre con la mayoría de problemas de conducta en los animales de compañía, este es un problema que puede prevenirse, o al menos hacer que se presente con menos severidad, ya que como hemos visto antes existe una tendencia natural en los perros a temer este tipo de ruidos.
Para ello, hay dos aspectos básicos que se deben cuidar:
1. Socializar adecuadamente al animal desde cachorro hacia los petardos y ruidos similares. Hay que tener en cuenta que esto debe hacerse siempre de manera progresiva y positiva para el perro.
2. Evitar experiencias traumáticas severas que puedan desencadenar fobias "post-traumáticas". Es muy habitual en la época navideña que los niños (y los no tan niños) tiren petardos como manera de divertirse y desgraciadamente en esa diversión se incluya también a nuestro propio animal, a alguno conocido o simplemente a uno que pase por la calle. Pues bien, debemos saber que si el animal tiene aunque sea sólo una experiencia muy negativa con los petardos (especialmente cuando es cachorro), podemos generar una fobia que perdure durante el resto de la vida del animal y que sea muy difícil de corregir posteriormente.
Actualmente existen diferentes posibilidades de tratamiento que suelen combinar la utilización de medicación con la realización de ejercicios de modificación de conducta.
En cuanto a la medicación, los fármacos más usados en estos problemas son los tranquilizantes. Resultan muy útiles porque reducen la reacción de miedo del animal así como el estado de ansiedad asociado que presentan.
En cuanto a las terapias de modificación de conducta consisten básicamente en tratar de acostumbrar al perro de una manera progresiva y sistemática al sonido de los petardos. Esta técnica se conoce en el argot psicológico como desensibilización. Normalmente, a la vez que se realiza esta exposición progresiva al estímulo que provoca el miedo, se pide al animal que cumpla una orden (sentado y quieto o tumbado y quieto), recibiendo premios de comida o juego mientras que se comporta adecuadamente escuchando el sonido de los petardos a un volumen que no desencadena la reacción fóbica. A esta otra parte de la terapia se le denomina contracondicionamiento, por lo que en conjunto hablamos de una terapia de desensibilización y contracondicionamiento.
Si tu perro tiene este problema, no lo dudes, ponte en manos de un etólogo.
2. 20/08/2008 Natxo
Recomiendo a los dueños una cosa que vi en el progama de Cuatro "El encantador de perros" de César Millán, la cual me ha funcionado. Es MUY IMPORTANTE transmitir energía positiva a tu perro, nunca ansiedad o nerviosismo, pues se les transmite esa energía negativa. Cuanto más frustrados o nerviosos estemos, más difícil de controlar será nuestro perro. A parte de no pegarle nunca ni castigarle (no lo entenderán) hay que ser firmes transmitiéndoles tu seguridad. Tienen que saber que les quieres siempre. Por ello, si se preocupan con los petardos, siempre una forma innecesaria de festejar algo con animales cerca, lo que hay que hacer es transmitirles confianza y seguridad. Yo he conseguido muchas cosas así (que le quiten el miedo a la aspiradora, que no ladren cuando alguien entra en casa). Estoy convencido de que os dará resultados este método.
1. 22/07/2008 Ana
Nosotros en los momentos de pánico con los cohetes les llevamos al "sitio de las golosinas" que tenemos asignado en casa, les hacemos que se queden quietos sentados, y les damos una chuchería de estas que, si no fueran tres pirañas, les deberían durar un buen rato. La pequeña, como es más glotona, sólo piensa en cuándo le vamos a dar otra "chuche" y los dos mayores, aunque siguen con miedo, ya no están tan focalizados en los cohetes. Esta rutina de las golosinas la repetimos, no sólo en momentos de pánico, sino también cuando están tranquilitos portándose de maravilla, o porque sí, sin motivo. Pienso que así pueden asociar los cohetes a un momento placentero y disminuir la ansiedad. Otra cosa que me parece importante es la reacción del dueño. Me parece que muchas veces les alteramos más nosotros de lo que se alterarían ellos solos. Cuando tu perro tiene fobia a los cohetes (o las tormentas o lo que sea), enseguida tú te pones nervioso y al perro le refuerzas la sensación de que se aproxima una amenaza. Creo que deberíamos tomarnos las cosas con más calma por el bien de nuestros perros, ¿no? Vamos, es mi opinión y mi experiencia. Saludos, Ana.