Tu guía de perros
La tercera edad es una época con distintas exigencias y carencias para el ser humano. En la mayoría de los casos las limitaciones físicas y el fallecimiento de amigos y familiares provocan cambios en sus relaciones.
CARLOS RODRÍGUEZ
18/09/2008
Durante esta edad, convivir con un animal puede ser especialmente beneficioso: el perro es una buena causa para obligarse a salir al menos tres veces al día, para hablar con otras personas o para responsabilizarse de un ser vivo.
Muchos estudios han determinado que un animal de compañía es fundamental para que los ancianos no caigan en una depresión o en la apatía que muchas veces les hacen aislarse del mundo. Los perros se adaptan perfectamente a la vida con personas mayores, incluso se ha notado que canes enérgicos o muy activos que conviven con personas mayores se vuelven más tranquilos y pasan mucho tiempo junto a ellos.
Algunos estudios realizados en Estados Unidos afirman que la mejor compañía que puede tener una persona en sus últimos años de vida es un perro, puesto que necesitan sentirse queridos y acompañados en todo momento. Además, se ha demostrado que ayudan definitivamente en la superación de la pérdida de un ser querido.
Todos estos beneficios se multiplican en aquellos centros y residencias geriátricas donde el aislamiento y el sentimiento de abandono por parte de las personas mayores aumenta considerablemente. Se ha constatado, en terapias asistidas con animales en residencias de la tercera edad, que gracias a los perros se relacionan mejor entre ellos, hablan con gente de fuera y recuperan sentimientos que creían perdidos. Por ejemplo, en las sesiones de terapia desarrolladas con perros no sólo se relacionan mientras está el animal: cuando éste se marcha siguen dialogando sobre el perro o sobre las vivencias que han tenido con él.
Es muy importante elegir un perro o una raza adecuada para una persona mayor. Por ejemplo, una idea estupenda es adoptar un perro adulto, ya que no habrá que educarlo y socializarlo, lo cual supone un gasto de energía que la persona puede no estar dispuesta a asumir. Asimismo, un perro adulto es mucho más tranquilo, por lo que se llevará mucho mejor con las personas mayores.