Una de las premisas más importantes para la subsistencia de las especies sociales es la capacidad de transmitir información entre los individuos.
CARLOS RODRÍGUEZ
Mediante todo tipo de señales, los animales no sólo mantienen el orden dentro del grupo, sino que también identifican y marcan su territorio, conocen el estado fisiológico y emocional de sus congéneres y cuál es su estatus dentro del grupo.
La gran capacidad de emitir sonidos y de adoptar posturas del perro, permite que mantengamos con ellos interesantes y fluidas conversaciones. Sin lugar a dudas, lo que más facilita nuestra comunicación es su capacidad de comprensión: logran interpretar con increíble habilidad nuestros sonidos, nuestras posturas, nuestros olores, nuestros gestos y el lenguaje de nuestros cuerpos.
Son tan hábiles que incluso advierten mensajes que emitimos de forma inconsciente. ¿Cómo saben que los vamos a llevar a la clínica cuando ni siquiera hemos dicho la palabra "veterinario"? ¿Cómo saben que los vamos a bañar si ni siquiera nos hemos acercado al champú?
Para comunicarse, como es lógico, han de emitir y recibir información. La mayoría de los humanos, propietarios o no de un animal de compañía, admiten que el perro es capaz de entender palabras, signos y gestos emitidos por las personas. Cada propietario suele establecer, de forma consciente o inconsciente, un diccionario único y propio: "¡¡No!!", "¡¡aquí!!", "¡¡vamos a la calle!!".
Lo que seguro que no entienden son las largas peroratas que suelen acompañar a alguna acción indebida del animal: "¡¡Cuántas veces tengo que repetirte que no te subas al sofá cuando no estamos en casa!!", por ejemplo. El perro percibe y comprende el tono enfadado del propietario, su postura corporal amenazante, su mirada provocadora, pero, de los sonidos que ha emitido, nada de nada.
Los perros son capaces de interpretar un extenso diccionario (entre 160 y 170 palabras o señales), pero, por muy inteligente que sea, no puede procesar el significado de construcciones gramaticales completas.
Para entender al perro debemos situarnos a su altura, debemos intentar sintonizar nuestras frecuencias. El perro se comunicará con aquellos que hagan un esfuerzo por entender, un esfuerzo por demostrar que su humana inteligencia no es una cualidad limitante para la comunicación con un ser presuntamente inferior.