Tu guía de perros
Es importante que nuestro perro no coma ni nieve, ni hierba, ni que tampoco beba de los charcos. Especialmente en épocas frías del año. Tengamos presente que la 'gracia' del perro que come nieve puede traernos muchos disgustos y también la necesidad de dar más comida al animal dado el aumento de gasto energético.
CARLOS RODRÍGUEZ
21/11/2007
Durante sus paseos durante la mayor parte del año nuestro perro seguro que presta cierto interés por la hierba, por algunos charcos... el problema de las épocas frías es que esa hierba puede contener demasiada agua, demasiado fría o helada. Además, los charcos no refrescarán sus patas y sí podrán llegar a causar serias lesiones interdigitales o en las almohadillas.
No debemos permitir que el perro ingiera nada, como siempre, pero ahora aún menos. A muchos dueños les hace 'gracia' ver cómo su mascota consume ávidamente la nieve caída en su ciudad o en su pueblo. Pero seguro que le hace un poco menos de gracia llevar a su perro urgentemente al veterinario por el desastre que ello le ha originado en su aparato digestivo.
Más frío, más gasto energético
El hecho es que es fundamental adecuar la alimentación de nuestro perro a su edad, al tipo de actividad que realiza, a su estado (gestación, lactación...)... pero cuando las temperaturas descienden, también debemos tener otro punto muy presente: el animal realizará un mayor gasto energético para mantener el calor corporal.
En algunos casos extremos (perros que viven en el exterior de las viviendas, perros de trabajo...etc), el animal puede necesitar un aporte alimenticio de hasta un 40% superior al que recibe diariamente durante el resto del año. En estos casos, y siempre bajo la supervisión del veterinario, es recomendable cambiar el alimento habitual por uno de alta energía.