Tu guía de perros
Para alimentar correctamente a un animal de compañía ya no es necesario volverse locos entre cacerolas y fogones
CARLOS RODRÍGUEZ
02/11/2007
La administración de una dieta adecuada a la edad, actividad y estado de nuestro buen amigo es, sin lugar a dudas, un camino seguro hacia la salud.
Las comidas caseras, las "mezclas maravillosas" utilizadas durante largos años de convivencia entre el hombre y el perro, han sido prácticamente desterradas como opción, tanto por los profesionales como por una gran mayoría de propietarios.
La elección de una dieta comercial de alta calidad nos asegurará que el organismo del animal dispondrá de todos los recursos para defenderse de agresiones externas; una buena alimentación proveerá al animal de todos los elementos necesarios para que ningún aparato o sistema orgánico disminuya en su rendimiento o presente el menor atisbo de problema.
Pero por desgracia, algo tan simple como es la elección de un alimento de calidad y adecuado a nuestro animal, sigue sin cumplirse: "picoteos", sobras de nuestras comidas, alimentos comerciales baratos o inadecuados... múltiples fallos que ponen a prueba diariamente la salud del animal; estas inadecuadas actuaciones, si se mantienen en el tiempo, provocarán un importante desequilibrio de nutrientes: excesos de energía y proteínas, deficiencia de vitaminas... ¡¡un desastre!!.
Nuestra buena intención, nuestro cariño mal entendido, separa a nuestro animal de un óptimo estado de salud y es el origen de innumerables problemas... ¡¡si sólo le doy una cucharadita...!!, ¡¡para que le dé sabor!!... ¿cómo va a comerse esas bolas solas, sin mezclárselas con algo que "las anime"...?
Pues sí. Nuestra buena intención, nuestro intento de asimilar aún más a nuestro amigo a nosotros mismos, aunque sea por la vía digestiva, provoca problemas: desequilibrios dietéticos, alteraciones en los balances nutricionales... ¿qué es eso?... ¡¡muy sencillo!!: que si el perro debe comer "X" de proteína al día dándole una cantidad determinada de alimento comercial, y le añadimos un trozo de filete a su ración diaria, estará comiendo "X" de proteína del alimento comercial + "X" de proteína del filete. Y eso no es lo correcto... es evidente que el resultado de la operación es bien distinto en uno y otro caso... por más cariño que le pongamos... ¡¡ así no salen las cuentas!!