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El problema puede deberse a una rotura de la tela o a su mala instalación
Propiedades
27/06/2008
Tengo un ático con terraza en un edificio de reciente construcción. Han aparecido humedades en el suelo y paredes de las habitaciones que dan a la terraza y en los techos de la planta inferior. Me han informado de que el problema se debe a algún defecto en la tela asfáltica. ¿Es posible localizar esta deficiencia y repararla? L. J. P. Alcorcón.
Existen muchos tipos de terrazas transitables; la más habitual es la consistente en una capa de aislante térmico dispuesto sobre el forjado para evitar pérdidas energéticas del piso inferior, una capa de hormigón aligerado para formar pendientes que conduzcan el agua hacia los sumideros, una capa de impermeabilización y el pavimento; generalmente gres o baldosa cerámica.
La impermeabilización suele estar realizada con láminas asfálticas solapadas y soldadas con soplete entre sí y a la base de hormigón. La tela llega a la obra en rollos precedida de un control de calidad que garantiza su buen estado.
A partir de este momento, un acopio inadecuado o una mala manipulación pueden ocasionar lesiones en la tela que permitirían el paso del agua y la aparición de humedades.
No obstante, el problema más frecuente suele ser la colocación incorrecta de las telas asfálticas sin respetar las especificaciones normativas.
Existen tres puntos críticos en la impermeabilización de una terraza: los encuentros de la tela asfáltica con los sumideros, los encuentros con paramentos verticales (fachada de la vivienda, peto de la terraza, chimeneas, etcétera) y las juntas de dilatación. La tela asfáltica debe estar bien soldada al perímetro del sumidero para garantizar que la tela vierta el agua al sumidero sin colarse hacia el forjado por la unión entre ambos.
En los encuentros con paramentos verticales la tela debe subir a modo de rodapié para evitar que pase a la pared el agua que pudiera estar embalsada por una deficiente evacuación del sumidero.
En las juntas de dilatación debe existir un corte de la tela asfáltica y un refuerzo colocado amodo de fuelle para evitar que los movimientos por dilatación tensen la tela y la desgarren. La detección del origen de las humedades es una labor que requiere pericia y exigirá ir realizando tanteos consistentes en el levantando del pavimento sin dañar la impermeabilización en los puntos donde se prevea se está originando el problema bajo la dirección de un experto.
En primer lugar hay que analizar si el usuario ha podido dañar involuntariamente la impermeabilización (colocación de pérgolas o cualquier otro elemento atornillado al suelo atravesando la tela asfáltica, apoyo de piezas pesadas ?por ejemplo, grandes jardineras? que puedan haber dañado el pavimento y la impermeabilización, etcétera). Descartados estos daños, habría que buscar deficiencias de ejecución en los rodapiés, juntas de dilatación y sumideros y en última instancia levantar el resto del pavimento a la espera de encontrar deficiencias en la tela (desgarros, solapes mal ejecutados, etcétera).
Una vez detectado el origen del problema ?que es lo complicado?, la reparación es sencilla, ya que consiste en parchear o sustituir la tela asfáltica y reponer el pavimento previamente demolido. El coste de estos trabajos dependerá de la superficie afectada, pudiendo rondar los 100-200 euros/metro cuadrado por la realización de calas (levantado de pavimento para localizar el problema y posterior reposición del mismo) y otros 100-200 euros/metro cuadrado por la reparación de la tela.
OLIVE|LOPEZ|LARA Arquitectura