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La mayoría de las tragedias en los hogares se pueden evitar con detectores preventivos
Sandra López Letón
10/10/2008
Las fugas de gas y los incendios por causas eléctricas en viviendas encabezan la lista de accidentes y siniestros domésticos, mucho de ellos con víctimas mortales.
Pero no se trata de una cuestión de azar. La mayoría de estas tragedias se pueden evitar. Para empezar, las revisiones periódicas de las instalaciones de gas no son sólo una simple recomendación.
"El propietario es el único responsable de su mantenimiento", señala Marta Margarit, secretaria general de la Asociación Española del Gas, Sedigas.
Los expertos recomiendan revisar la caldera de forma periódica, normalmente una vez al año. Ahora es el momento de hacerlo, antes del encendido de la calefacción. Sedigas colabora con la Comunidad de Madrid y otras empresas y entidades en el lanzamiento de una campaña con consejos de seguridad en instalaciones de gas. Esta revisión puede hacerla una empresa instaladora autorizada o la compañía distribuidora de gas. Éstas últimas ofrecen contratos de mantenimiento de la instalación y aparatos de gas que incluyen la asistencia urgente. Los precios oscilan entre 59 y 81 euros al año, según la compañía.
Además, las distribuidoras tienen la obligación de realizar la inspección de las instalaciones de gas natural cada cinco años. Estas inspecciones ya no son gratuitas desde 2006, debe abonarlas el usuario y cuestan entre 40 y 80 euros. En el caso de botellas de butano o propano es el usuario quien debe contactar con una instaladora y pagar la revisión.
No es frecuente que se produzcan escapes de gas en las calderas, ya que incluyen un dispositivo de corte del suministro cuando no hay llama. "La mayoría de accidentes se producen por intoxicación debido a lamala combustión de los aparatos, por lo que hay que tener en cuenta que la llama siempre debe ser azul y silenciosa", indican en Sedigas. La fuga de gas es silenciosa, rápida y con fuerte olormientras que el monóxido de carbono no huele.
Por eso, más vale prevenir. El mercado ofrece un elemento de seguridad adicional, el detector de gas. No es obligatorio, aunque cada vez más cocinas cuentan con un aparato capaz de detectar gas natural, butano, propano o monóxido de carbono. Incluso los hay que detectan todos ellos en un único equipo. "Nosotros lo tenemos en el pueblo y no supimos si funcionaba hasta que un día comenzó a pitar y se encendió una luz roja.
Mi padre apagó el fuego y el aparato dejó de sonar. Un tecnico nos dijo que la fuga provenía de un quemador de la cocina", dice M. Olmos en un foro. "Los detectores de gas de uso doméstico son muy sencillos y simplemente tienen un aviso acústico cuando superan un determinado nivel de saturación", señala Eduardo Amo, de la compañía Seguridad Plus. Cuestan 50 euros más IVA y basta con enchufarlos a la red eléctrica.
El detector debe estar a 30 centímetros del techo en caso de utilizar una instalación basada en gases ligeros, como gas natural o metano; o bien a 30 centímetros del suelo en caso de que la instalación use gases pesados, como propano o butano, explica Amo. La distancia entre el detector y la fuente de gas debe ser comomáximo de cinco metros.
En Seguridad Plus recomiendan utilizar un aparato por cada tipo de gas. Pero hay detectores más completos, con alarma óptica, acústica y una válvula de corte del suministro de gas. Estos sistemas se componen de una centralita encargada de detectar las concentraciones de gas y de monóxido de carbono y de una válvula que corta el suministro de gas en la vivienda. Cuestan unos 300 euros. Pero, además, todos los sistemas domóticos incluyen alarmas técnicas y corte de suministros.
Si no quiere equipar su casa con una instalación domótica completa puede hacerse con un kit de control de fugas y otras alarmas técnicas por unos 200 euros. Por ejemplo, en Home Systems ofrecen uno que incluye termostato digital inalámbrico, control de caldera y trasmisor inalámbrico para conectar un detector de incendio, gas o agua por ese precio.
Instalaciones eléctricas
Por otra parte, el mal estado de las instalaciones eléctricas es la principal causa de incendios y electrocuciones en el hogar.El estudio elaborado por la Plataforma para la Revisión de las Instalaciones Eléctricas (PRIE) señala que 7 de cada 10 viviendas cuentan con una instalación deficiente que comporta riesgos de incendio, descarga y electrocución. Cualquier instalación que supere los 30 años es peligrosa si no ha sido sometida a ningún tipo de revisión, dicen en PRIE.
En España se producen 7.300 incendios anuales por causas eléctricas, 4.850 accidentes por descargas de corriente, más de 1.500 heridos graves y una media de 150 muertos por quemaduras y cortocircuitos. "La población tiene un gran desconocimiento sobre la forma de acceder a determinados sistemas de protección que pueden evitar que un incendio se desarrolle", señala Rafael Sarasola, presidente de la Asociación Española de Sociedades de Protección contra Incendios, Tecnifuego-Aespi.
Para un piso de entre 70 y 100 metros la patronal recomienda colocar un detector de incendios, que avisa de que ha comenzado un fuego y permite adoptar medidas de intervención inmediatas y eficaces. Los detectores de tipo convencional tienen un coste de unos 200 euros por punto y los analógicos de unos 300 euros. El coste total aproximado está en los 1.000 euros por vivienda.
En la primera fase del incendio un extintor es muy eficaz. Se maneja fácilmente y oscila entre 35 y 60 euros. Los rociadores automáticos permiten sofocar el incendio con la acción directa del agua. Su coste ronda los 3.000 euros. En España el uso de estos equipos en viviendas es prácticamente inexistente. No es así en Estados Unidos, donde se ha votado a favor de exigir rociadores en todos los unifamiliares y construcciones residenciales nuevos a partir de 2011, explica Sarasola.