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Ahorre con la nueva arquitectura

Una vivienda sostenible reduce la factura del gas, el agua y la luz en 1.500 euros anuales

SANDRA LÓPEZ LETÓN (El País)

17/09/2008

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Urbanización en El Encinar de los Reyes diseñada por el arquitecto Rafael de la Hoz.

Urbanización en El Encinar de los Reyes diseñada por el arquitecto Rafael de la Hoz. - Foto: Propiedades. El País

Viviendas en el PAU de Vallecas proyectadas por el estudio de Ortiz León

Viviendas en el PAU de Vallecas proyectadas por el estudio de Ortiz León - Foto: Propiedades. El País

La imaginación no cuesta dinero, y en la construcción de viviendas puede suponer ahorros importantes para sus futuros propietarios. La arquitectura sostenible o bioarquitectura es una nueva forma de construir las viviendas basada en el cuidado del medio ambiente y el ahorro de energía que, aunque un 10% más cara, consigue importantes ahorros en los consumos realizados por sus propietarios.

Aunque despacio, esta arquitectura empieza a calar en los diseños de algunos arquitectos que ponen en práctica medidas originales (algunas emanan de la más pura arquitectura tradicional), para ganar en luz natural o encender lo menos posible la calefacción y el aire acondicionado.

El diseño ayuda a gastar menos

Desde el principio se puede concebir una vivienda sostenible apostando por materiales de bajo coste energético para consumir menos energía no renovable o altamente aislantes. La ventilación se consigue con el diseño de viviendas con dos orientaciones situadas en edificios en manzanas cerradas, pero abiertas en las esquinas.

Orientaciones que ganan en luz natural, cristales que impiden el paso de calor, aislamientos que, siguiendo las pautas de la arquitectura tradicional, acumulan calor y lo dejan escapar según el momento del día, patios en el interior de las viviendas que mejoran la ventilación natural e incluso rediseños de las habitaciones que pasan por separar lavabo e inodoro son medidas que se notan, y mucho, en la factura del agua, la luz o el gas.

Aunque la imaginación es gratis, la innovación y su puesta en práctica tiene un precio: el coste final de la vivienda se incrementa un 10% aproximadamente. Pero va a ahorrar entre 1.500 y 2.000 euros al año en consumos de luz agua y gas, con lo que la inversión se recupera en un plazo de entre 10 y 15 años.

Soluciones más sofisticadas que las anteriormente citadas encarecen algo más, entre un 20% y un 30%; se amortizan con mayor dificultad, y el ahorro se sitúa entre el 12% y 15% anual", señala el arquitecto Rafael de la Hoz.

Antes de construir, elegir

Por eso, antes de comenzar la construcción, en el acopio de materiales, se puede empezar a concebir una vivienda que nos ayude a ahorrar. Para ello, "deben emplearse materiales de bajo coste energético para consumir menos energía no renovable, como las maderas de reforestación o materiales metálicos de segunda colada, o sea, reciclados", explica el arquitecto Iñigo Ortiz.

También es buena idea salvar las piedras y los ladrillos de viejas construcciones, machacarlas y volverlas a utilizar, así como las vigas de madera que no estén muy deterioradas. Igual que la termoarcilla (bloques de arcilla con cámara de aire) o eltradicional ladrillo.

Según el arquitecto Carlos Lamela, "es un material de éxito en España por su mantenimiento, que no necesita ningún tipo de reparación o conservación, es autolavable y envejece bien". La clave es un ladrillo de calidad para evitar heladas, su principal enemigo.

Otros apuestan por el hormigón armado, ya que reduce los costes de construcción entre un 10% y un 20%, así como el plazo de ejecución de las obras en un 70% y que repercute en un ahorro para el comprador ya que el aislamiento empleado garantiza rebajas del gasto en calefacción de hasta el 80%.

El diseño arquitectónico

El diseño arquitectónico también pone de su parte, y seguir las pautas de la arquitectura bioclimática garantiza un menor consumo energético del edificio. Para que se genere una ventilación natural y buena iluminación, hay que apostar por viviendas con dos orientaciones.

Según Lamela, "la orientación conveniente es situar los salones y habitaciones al sur y las cocinas y áreas de servicio al norte, aunque esto no siempre es posible, sobre todo cuando se trata de vivienda colectiva". Se potencia la ventilación con las manzanas cerradas, pero abiertas en las esquinas.

Calor natural y económico

Las terrazas invernaderos sirven de colchón energético en invierno y de protector solar en verano. Por ejemplo, en un clima fresco, un invernadero orientado al sur acumula calor durante el día y lo deja escapar por la noche, cuando el propietario lo necesita.

Otra fórmula para captar los rayos del sol en invierno y evitarlos en verano es el tamaño y la disposición de las ventanas, así como el diseño de elementos de protección solar como celosías, persianas, contraventanas o paneles correderos de madera.

No hay que olvidar que el mayor gasto de la vivienda es la calefacción. "Consumir un 50% menos es posible duplicando el aislamiento térmico exigido por la normativa (de cuatro a ocho y hasta 10 centímetros) y colocando ventanas practicables con rotura de puente térmico y vidrios de baja emisividad (permiten mantener en el interior de la casa el frío en verano y el calor en invierno por más tiempo) en lugar de correderas", señala Ortiz.

Otra medida, aunque más cara, es el sistema de protección solar "transventilada", que consiste en un doble muro que permite que el calor no entre en el piso y se dirija al exterior. Y también el aislamiento por inercia térmica que, al igual que en el caso de los invernaderos, calcula el momento apropiado para soltar el calor acumulado durante todo el día.

Ventilación natural de la casa

Hay más fórmulas para ahorrar en climatización. En invierno, la ventilación natural cruzada pierde su sentido práctico cuando obliga a abrir todas las puertas y ventanas de la casa para ventilarla, momento en el que se pierde el aire caliente de la calefacción.

Este sistema se puede mejorar a través de pequeños patios de dimensiones inferiores a uno por un metro situados en el centro de la vivienda, de forma que "no hay que ventilar toda la casa si lo único que se quiere ventilar es una parte", señalan en el estudio de arquitectura Ortiz-León.

Otra forma de jugar con la renovación del aire cuando una de las fachadas está siempre expuesta al sol y la otra a la sombra es hacer pasar el viento por debajo del forjado o abrir una toma de aire en el exterior.

Y, si se trata de ahorrar en aire acondicionado, el sistema evaporativo de refrigeración y la ventilación individual por vivienda, que imita el comportamiento de los árboles, es una buena forma de hacerlo. "Consiste en sustituir los tradicionales equipos, que consumen mucho y son contaminantes por un aparato integrado en la fachada que coge el aire caliente del exterior y gracias a un filtro que siempre está mojado lo enfría y lo filtra al interior de la vivienda", explica Íñigo Ortiz.

Este sistema se podría completar con un equipo que informa de la temperatura y del nivel de CO2 y con persianas dotadas con guías plegables y paneles correderos, lo que evita que entre el sol sin impedir la visión del exterior.

También se puede optar por cristales que actúan como si fueran una pared de 30 centímetros de grosor, "de forma que se consiguen superficies acristaladas que permiten el paso de la luz natural, pero no del calor", señala Aulí. El inconveniente es su alto coste, que supera el doble de un acristalamiento convencional.

Equipos que gastan menos

El equipamiento del hogar contribuye igualmente a los ahorros. Cisternas de bajo consumo que se limpian con sólo cuatro litros, bañeras de bajo cubicaje, duchas con aireadores que ahorran un 50% del consumo o grifos con acelerador de agua que gastan un 30% menos son algunas de las alternativas que ofrece el mercado para reducir

el consumo de agua.

Y, cómo no, paneles solares para el calentamiento de agua caliente sanitaria. O colocar válvulas termostáticas por radiadores (un termostato en cada habitación), que ahorra un 20% en calefacción.

También las compuertas de shun de apertura manual, que consume un 5%menos, en lugar de las típicas rejillas de los baños que están siempre abiertas y provocan fugas de aire caliente.

En el otro extremo están los equipamientos más novedosos y sofisticados, que son los más caros. Por ejemplo, los sensores infrarrojos en la grifería (sale agua al poner la mano debajo del grifo) son difíciles de amortizar: cuestan 150 euros y generan un ahorro de 0,30 euros al mes en la factura del agua.

Uso de electrodomésticos

En electrodomésticos todas las marcas tienen la obligación de informar sobre el consumo de agua y electricidad, por lo que conviene hacer un comparativo energético antes de realizar la compra. Es importante que el propietario conozca cuánto está consumiendo de agua, gas y electricidad.

Para ello sería bueno conectar los contadores de las compañías suministradoras al ordenador de cada usuario. De esta forma, sabríamos que los equipos que más consumen son el gratinador del horno, la secadora, el secador de pelo o los radiadores eléctricos.

Y si de controlar el gasto se trata, se podrían crear sistemas que, mediante una luz roja, avisaran del consumo de kilovatios antes de que salten los plomos. Una idea que no sería muy costosa, aunque aún no está desarrollada.

Para ganar luz

Cuanta más luz natural entre en la casa, menos gasto y en este punto el ahorro viene de la mano de una nueva distribución de la vivienda. "Un buen diseño de un edificio permite prescindir de la luz artificial durante el día, incluso en zonas comunes como garajes o vestíbulos del ascensor", explica el arquitecto Íñigo Ortiz.

Esto exige un cambio en la forma tradicional de construir las casas, por ejemplo en los baños. La idea es que el lavabo se integre en una zona donde llegue la luz natural, como los dormitorios, y dejar el retrete en otro espacio independiente y más interior.

En esta línea están las propuestas transgresoras de algunos arquitectos como David Chipperfield, que apuesta por un inodoro desmontable y móvil para colocarlo en cualquier parte de la vivienda, según las prefencias del propietario.

Además, esta nueva arquitectura exige también el resideño de otras habitaciones. Para ubicar los equipos de informática se puede habilitar una dependencia a la que se acceda desde el hall, ya que éstos requieren iluminación natural, pero difusa, y mayor ventilación, lo que se consigue también con una orientación norte y un sistema de rejilla en la ventana.

El uso de la arquitectura sostenible

De nada sirven estos sistemas si el propietario no sabe cómo usarlos.Una ventana abierta en un momento inadecuado puede echar por tierra el fin que persigue la arquitectura sostenible, algunos de cuyos principios serán de obligado cumplimiento según marque la normativa europea.

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