Tu guía de vinos
La isla está cubierta de ceniza volcánica y para preparar el terreno como viñedo hay que excavar hasta encontrar la tierra vegetal
HELENA SANCHEZ-MONGE
13/03/2008
Lanzarote es una isla que está cubierta en gran parte por restos de ceniza volcánica, también llamada "picón". La viticultura en Lanzarote está condicionada por esta capa de picón, que puede oscilar entre un espesor de 20 centímetros hasta los tres metros, y también por los vientos alisios.
Esta capa de ceniza volcánica no tiene ningún poder fertilizante. Para preparar un futuro viñedo, deben hacer unos agujeros de profundidad variable dependiendo de la capa de picón que exista, hasta encontrar la tierra vegetal allí donde se va a ubicar la planta. A continuación se deben hacer unos muretes de piedra también volcánica de unos 40 centímetros de altura que servirán para proteger a la cepa cuando brote de los vientos alisios, ya que de lo contrario se secarían por efecto de este viento.
Por el contrario, el picón también tiene sus ventajas, ya que aísla perfectamente la tierra vegetal, con lo que la evaporación de agua es casi nula. Así, en Lanzarote, con una pluviometría media de 150 litros por metro cuadrado al año, la viticultura es posible, cosa que sería inviable si existiera evaporación.
La forma de conducción del viñedo es también especial. La poda la hacen de tal forma que la cepa quede rastrera, es decir, que se arrastre por el suelo con el fin de que la altura de la cepa no sobrepase la altura del murete de piedra para evitar que se queme.
El rendimiento por hectárea en Lanzarote es muy bajo, de unos 1.200 kilos de uva, y las variedades más utilizadas son la Malvasía, la Diego, la Moscatel, la Pedro Ximénez (aunque muy pocas y no son representativas), la Listán blanca para blancos y la Listán negra casi en exclusiva para tintos.
Las bodegas, apenas llegan a la quincena, pertenecen a la denominación de origen Lanzarote, donde se vinifican escasos 3.000.000 millones de kilos.