Tu guía de vinos
En el mes de abril, cuando se inicia la brotación, existe también el riesgo de heladas que provoquen la congelación de la savia
Helena Sánchez-Monge
14/04/2008
Las heladas son uno de los principales enemigos invernales de la vid puesto que pueden congelar la savia y provocar que se rompan las raíces. Este extremo se da sólo por debajo de los 16 grados centígrados, poco habitual en nuestro clima mediterráneo. En época de brotación, como la que nos encontramos ahora, las heladas pueden destruir los brotes y acabar con la cosecha. Aunque a lo largo de los años se han aplicado diversos métodos para proteger a la planta, uno de los más efectivos es la instalación de máquinas que producen corrientes de aire cuando la temperatura se sitúa por debajo de los 0 grados y evitan que se hiele la planta.
El granizo también puede provocar daños tanto a la planta como a la baya. Las bayas que han sido golpeadas por granizo pueden llegar a podrirse. Frente al granizo, los agricultores suelen optar por contratar un seguro que les cubra los daños.
Los fuertes vientos también pueden tener efectos importantes, como por ejemplo, la caída de hojas y la rotura de los brotes. De la misma manera, un excesivo calor puede dañar a la vid provocando quemaduras solares e interrumpiéndose la fotosíntesis y por lo tanto, la maduración de la planta.