Portugal, un país que sorprende por sus vinos
Cristina Alcalá
Desde la época de los fenicios hasta las citas sobre variedades portuguesas de los primeros "enólogos" en siglo XIX, la historia del vino en Portugal es más que Oporto.
La clave está en la historia reciente de Portugal, la del siglo XX. La dictadura de Salazar casi acabó con la viticultura portuguesa. Se arrancaron viñedos y sólo se producían vinos mediocres y baratos. El mercado de calidad estaba en manos de unas pocas Quintas (pequeñas y medianas bodegas), en las cooperativas (que abastecían al gran público) y en el mercado de los Oportos, sujeto al monopolio de las grandes bodegas de Vila Nova de Gaia.
Los lusos fueron conocidos durante la década de los 40 y 50 por dos marcas: Lancers Rosé (muy popular internacionalmente) y Mateus Rosé (de consumo interno). Aparece más tarde el famoso vinho verde (elaborado entonces con más proporción de uva tinta) y que se hizo muy popular en los años 60 y 70.
El despegue de Portugal se produce con la entrada en la CEE. Unos años antes se demarcan institucionalmente dos zonas nuevas: Bairrada y Algarve, ésta última más por motivos turísticos. En los años 90, Europa comienza a subvencionar la replantación de viñedos. Probablemente una de las grandes ventajas con que cuenta nuestro país vecino es la gran diversidad de tipos y calidades de vinos, se dice que Portugal cuenta con casi 500 variedades de uvas, y es éste camino el que los viticultores empiezan a fomentar. Un ejemplo de ello es la apuesta empresarial de Sogrape, la compañía más importante de vinos actualmente.
En paralelo aparecen los llamados "vinos de Quinta ". Son grupos más pequeños que experimentan y elaboran vinos siempre acorde con la tradición. Estos vinos, a su salida al mercado, alcanzan, en general, altos precios.
Casos interesantes en Portugal son la D.O.C. Bairrada, Luis Pato, defensor de la variedad tinta Baga, de la que posee viñedos de más de 80 años. O Rui Alves, que, utilizando métodos tradicionales, deja que el vino madure en barricas de miles de litros y utiliza una clarificación natural a través de sangrías anuales, sin filtrar ni estabilizar. Este mismo enólogo, junto con el innovador Luiz Costa están haciendo de la D.O.C Dao una zona de cada vez más prestigio con sus vinos elegantes y armoniosos.
Otra de las zonas más punteras y de moda es la D.O.C. Alentejo y, probablemente uno de sus máximos exponentes sea Joao Portugal Ramos y su Marqués de Borba Reserva, punta de lanza del vino portugués. También en esta zona destaca la actividad de David Baverstock con la bodega Heredade do Esporao y los intereses en ciertas bodegas aportando capital extranjero, como Domaine Baron Rothschild en Quinta do Carmo.
No debemos olvidarnos de la zona más conocida y prestigiosa de Portugal: D.O.C. Douro. Además de los fabulosos oportos, esta zona elabora unos excelentes vinos tranquilos. Uno de los bodegueros más revolucionarios de esta zona es Dick van der Niepoort, inmerso en constante investigación sobre formas y métodos de elaboración. Su vino Redoma (tinto y blanco) se ha convertido en uno de los más famosos internacionalmente.
Portugal se está convirtiendo en punto de referencia para amantes del vino. Por fin.