Casar un vino con la comida, siempre es un matrimonio difícil. Pero, para un maridaje múltiple siempre funciona empezar por el blanco, seguido del rosado y por último el tinto
Helena Sanchez-Monge
Escoger el vino adecuado para cada comida puede resultar complicado y más cuando se tiende a desmitificar el dicho de que el vino tinto con carne y el blanco con pescado. Se trata de una cuestión de gusto. No obstante, si se van a compartir varios vinos en una comida conviene saber que en primer lugar, se debe beber el vino blanco, después el rosado y por último el tinto para que unos no anulen a los siguientes.
Según el tipo de comida que se sirva, nos puede orientar la siguiente clasificación:
Blancos secos: Pescados o fritos (calamares o gambas). También para un primero caldoso como sopas o consomé. Arroces.
Blanco semiseco: Platos fríos como la ternera fría, el foie-gras o el jamón en dulce... Postres fríos.
Rosados: Entremeses, embutidos, sardinas, bonito, carnes suaves o blancas.
Tinto Joven: huevos fritos, al plato o escalfados, revueltos o cocidos. Quesos tiernos y cremosos. Tinto crianza: Con carne (vaca, cerdo, ternera...)
Tintos de reserva y gran reserva: Carne roja o de caza.
Cada vino requiere una temperatura concreta. Como norma general, los vinos blancos, los rosados y los cavas no deben enfriarse nunca en el congelador sino en una nevera o cubitera de hielo. Los tintos, en caso de estar fríos, deben calentarse con las palmas de las manos alrededor de la copa.
3. 04/01/2010 Daniel Greve
Es verdad que no hay reglas estrictas, pero sí patrones. Normalmente es como dices: blancos con unos, rosados con otros, tintos ligeros con aquellos. Pero hay excepciones. Y la mayoría de ellas las tienen también los vinos dulces -normalmente de cosecha tardía- que van bien con algunos postres de notas cítricas pero también con todo lo contrario, como quesos azules o foie gras. Un oporto podrá ir con una marquise de chocolate amargo coronada con sal Maldon, pero también con carnes de caza en mole o un confit de pato. Depende del vino; depende del plato. En lo personal prefiero los maridajes por afinidad: un buen sauvignon blanc, fresco y crocante, con un cebiche o unas almejas en salsa verde; o un carmenère, bien especiado y cálido, con pastas rellenas (setas, vegetales). Si hay berengenas, o si hay salsa romescu... ¡mejor para el vino! ¡y mejor para el plato! Saludos desde Chile.
2. 03/12/2009 pepe
cuando recomiendas un tinto joven para huevos....no te has palnteado tomarlos con blanco arutado, alucinante
1. 17/11/2007 vosko
También podemos decir que hay blancos que casan bien con la carne, y tintos que lo hacen con el pescado. Por ejemplo: Un blanco para carne: Viñaredo Godello Fermentado en Barrica ( Valdeorras ) Un tinto para un pescado: AN / 2 Callet de Felanix ( Mallorca ) ---------------------------- http://www.yvinos.com