Las preferencias gustativas son el auténtico principio del maridaje. Ante todo, disfrutar de la buena mesa y el buen vino.
Cristina Alcalá
Puede resultar exagerado e incluso polémico afirmar que no existen reglas estrictas de maridaje. Pero este debería ser el punto de partida para introducirse en el mundo de las combinaciones entre vino-plato y de algunos preceptos que lo acompañan.
A todos nos ha pasado que ante un suculento plato un vino no haya quedado a la altura de lo esperado, o viceversa. Cuántas veces hemos dicho en la mesa, "¡uf! no pega ni con cola", "este vino ahora no me sabe a nada". Y es que, si bien es cierto que un buen vino siempre nos parecerá sabroso ante una buena comida, también hay que reconocer que otras ocasiones el tema suscita polémica y no parece tan claro. O si no fijaos en los comentarios de nuestros invitados en casa. A veces sólo se habla del menú, y del vino que tan cuidadosamente hemos elegido nada de nada. O puede pasar lo contrario, después de haber preparado una estupenda cena todos comentan el vino. ¿Será una cuestión de equilibrio? Todo es subjetivo, tenemos definidos nuestros gustos, pero podemos intentar experimentar con el paladar y el olfato. Por puro placer y divertimento.
¿Hay reglas básicas de maridaje? ¿Existe alguna técnica? ¿De qué dependen las combinaciones?
En la sección de maridajes vamos a comentar algunos detalles útiles sobre las armonías pero sobre todo, prestaremos más atención a la práctica. Así que os propondré maridajes para que probéis. Algunos clásicos y otros atrevidos.
Y si queréis comentar vuestros favoritos, ¡adelante! Podéis hacerlo en experto.vinos@parasaber.com.