De palanca, tornillo, láminas o abanico, ¿cuál es el mejor?
Cristina Alcalá
Cada vez encontrarás más sacacorchos en el mercado, grandes y minis, aparatosos y estilizados, económicos y carísimos. El sacacorchos debe adaptarse a tu habilidad, gusto y bolsillo. La manera de apertura y de impulso para sacar el corcho debe resultarte fácil, es la mejor forma de asegurar que no se va a romper.
Tipos más habituales
- De palanca. El clásico "de camarero", es pequeño, rápido, ligero, limpio y, además, económico. De entre todos los modelos, el más recomendable es de doble palanca, uno para la primera fase de apertura y el otro para el final, de esta manera es más difícil que se rompa el corcho.
- De tornillo. Llamado también "continuo" por su sistema de extracción y que permite sacar el corcho sin esfuerzo. La espiral penetra perfectamente en el corcho ayudado por la pequeña palanca de la parte superior manteniendo la verticalidad por las guías laterales.
- De mariposa o aletas. A medida que metemos la espiral las aletas se posicionan para después con un suave empuje hacia abajo se vaya extrayendo el tapón. Un problema habitual es al ser muy grueso el tirabuzón el corcho se desgarra con mucha facilidad.
- De láminas. Tiene dos finas láminas, una más corta que la otra y se presenta con funda. No perfora el tapón porque se saca con suaves giros de las láminas. Requiere un poco de práctica.
- De abanico. Muy rápido y eficaz. Las dos especies de tenazas que tiene se colocan en el gollete de la botella para sujetarla, y con la palanca se introduce la espiral y se saca el corcho. El más caro de todos.