Este tipo de uva es el más común en los vinos con D.O Jumilla, Yecla, Alicante, Valencia y Almansa.
Cristina Alcalá
Mourvèdre, Mourvedon, Mourves, Mourvézé, Négron, Négré, Trinchiera son algunos de los nombres que recibe la variedad Monastrell y todos aluden al color de su hollejo. Aunque no se sabe con exactitud su procedencia, la Monastrell se considera una variedad de origen español. Muy extendida y bien adaptada en el litoral Mediterráneo, es muy resistente a la sequía y necesita buena insolación para madurar.
¿Cómo es la variedad? La Monastrell es muy productiva, sus racimos son bastante compactos, de tamaño mediano y color azulado. El hollejo es grueso, el grano redondo y la pulpa carnosa y blanda. La maduración es muy tardía, tiene un alto grado alcohólico y gran potencial colorante. El vino de Monastrell resulta por lo general seco y suave pero a la vez con sensación de carnosidad y muy aromático (bayas maduras). Al principio eran vinos destinados para su consumo como jóvenes o para mezclar con otras variedades, hoy en día no es así y encontramos ejemplos de monovarietales de Monastrell de gran calidad. Se cultiva fundamentalmente en el litoral Mediterráneo y es la variedad principal de las D.O. Yecla, Alicante, Jumilla, Valencia y Almansa. También es una variedad importante en el sur de Francia (Ródano).
De Monastrell se hacen vinos rosados, tintos y dulces. Su gama aromática es muy amplia. Desde aromas de frambuesas, cerezas a frutos negros, ciruelas, higos o pasas. Unos afrutados y frescos, otros con gran estructura, persistentes y tánicos.