Tu guía de vinos
Para la cata de un vino existen unas copas estándar con unas características especiales que permiten degustar y disfrutar por completo de las propiedades de un vino. En la cata de un vino es suficiente llenar un tercio de la copa para analizar el vino.
Helena Sánchez-Monge
17/01/2008
Para la cata de un vino existen unas copas estándar con unas características especiales que permiten degustar y disfrutar por completo de las propiedades de un vino. La más idónea y que ha sido aceptada internacionalmente es la denominada copa 'Afnor'. Se trata de una copa transparente con las siguientes medidas:
Altura: 155 mm.
Diámetro en la parte más ancha: 65 mm.
Diámetro en el borde: de 46 mm.
Cuerpo: 100 mm.
Grosor del pie: 9 mm.
Diámetro de la base: 65 mm.
Lo primero que conviene tener en cuenta es el tamaño del tallo de la copa. Debe ser lo suficientemente largo como para permitir coger la copa para evitar que el calor de la mano caliente el vino. Además, la mano no se debe interponer ante la vista para poder observar el vino. No obstante, tampoco conviene que sea demasiado largo, ya que podría impedir el adecuado movimiento del vino.
Otra de las peculiaridades de la copa de cata es que la boca no es demasiado ancha para evitar que se escapen los aromas y lograr que se concentren en esa parte superior.
El material con el que está hecha la copa también es relevante puesto que el vidrio otorga al vino unos reflejos verdes y grisáceos mientras que el cristal permite una visión del vino más clara.