Tu guía de vinos
Los olores del vino se dividen en aromas primarios, secundarios y terciarios
Helena Sanchez-Monge
05/11/2007
Catar es además de reconocer un vino, describir con un vocabulario preciso cada una de sus propiedades. Existen una serie de términos que pueden resultar muy útiles al identificar un vino.
Cuando hablamos de los olores del vino, diferenciamos tres grupos: aromas primarios, secundarios y terciarios. Los dos primeros están considerados aromas que son propios del vino y muy apreciables en los vinos jóvenes, mientras que los terciarios son los que forman el bouquet, propio de los vinos de crianza.
Los aromas primarios son los aportados por la uva. Se pueden catalogar en florales, frutales y vegetales y varían según la elaboración, la variedad de la uva, etc.
Los aromas secundarios, a diferencia de los primarios, no existían en la uva y se originan en la fermentación alcohólica y maloláctica. Pertenecen a la familia de los alcoholes (etílico); lácticos (mantequilla); ácidos grasos (jabón) y aldehídos (levadura o el pan).
Los aromas terciarios son los que aporta la madera a través del proceso de crianza en barricas de roble y del período de reposo y reducción en botella. Pertenecen a la familia animal (cuero); vegetal seco (tabaco); torrefactos (café, cacao) y frutos secos (nueces, avellana).