Pinot Noir en la dehesa zamorana
Cristina Alcalá
La apuesta de la bodega Dehesa de Cadozos es, como poco, arriesgada y singular.
En el año 1999 inició su andadura haciendo un apuesta fuerte: la variedad Pinot Noir. Además de plantar Tempranillo, uva bien conocida y adaptada en el entorno, quisieron, más que experimentar, apostar por la variedad francesa Pinot Noir con la firme convicción de que se adaptaría bien a sus tierras y que, combinada con la Tempranillo, daría unos vinos personales. Así ha sido.
En las ocho hectáreas plantadas en plena dehesa zamorana, a 830 metros de altitud y suelos franco-arenosos de granito descompuesto, están plantadas 12.000 cepas de Tempranillo y 4.000 de Pinot Noir.
Esmerado cuidado de la viña y la elaboración, a cargo del enólogo chileno Alvin Miranda. Producen un total de 25.000 botellas; 3.000 de la marca Cadazos y el resto de Sayago (830).
La bodega está ubicada en una antigua abadía del siglo XV (San Juan Becerril). Originalmente la finca estaba dedicada a la cría del ganado vacuno y a la cinegética. El respeto por el entorno y filosofía ecológica definen el proyecto de Dehesa de Cadozos. El nombre hace referencia al lugar donde se arremolina y recoge el agua, una de las características de la finca.
Los vinos
Cadozos 2004
Tempranillo y Pinot Noir.
Crianza de 13 meses en barrica francesa. Un vino que que ha ganado en elegancia y complejidad con el paso del tiempo en botella.
Sayago (830) 2007
Tempranillo y Pinot Noir.
Crianza de 7 meses en barrica francesa. Fresco, frutal, con nervio y personalidad.