¿Sabes cuántas denominaciones de origen hay en Cataluña?
Cristina Alcalá
Demos un paseo por Cataluña. En la actualidad existen 12 denominaciones de origen: Alella, Conca de Barberá, Costers del Segre, Empordà, Montsant, Penedès, Pla de Bages, Priorat, Tarragona, Terra Alta, Cava y Catalunya. El ámbito geográfico de esta última categoría acoge los vinos de toda la comunidad autónoma catalana.
El INCAVI, Institut Catalá de la Vinya i el Ví, es el organismo oficial de promoción y difusión del la cultura del vino catalán, y Oriol Guevara, su director, uno de los técnicos que más saben sobre ello.
En palabras de Oriol, apuestan por lo que denominan "el modelo catalán". Concepto amplio y heterogéneo en contenido pero que de una manera sencilla, y excesivamente resumida, sería la marca colectiva de todos los vinos de Cataluña. Una marca diferenciadora y singular frente al resto de los mercados, principalmente internacional. Una marca y una defensa del patrimonio de la región.
Algunos datos: 17.000 viticultores, 63.000 ha. , más de 500 bodegas embotelladoras, ventas netas anuales superiores a los 1.100 millones de euros. La cava es la tercera industria agoalimentaria en importancia en Cataluña.
Así, uno de los objetivos del Institut es conservar y recuperar las variedades autóctonas del viñedo, verdadero patrimonio vitícola y valor de futuro.
Las variedades
El 55% del viñedo está en manos de las cooperativas, y muchos de ellos son los guardianes de estas variedades autóctonas. De las 15 variedades más utilizadas en la elaboración de vinos en Cataluña, nueve son autóctonas. Hagamos un repaso por algunas de las más importantes.
El auge de la variedad Xarel.lo (llamada Pansá Blanc en Alella) en vinos blancos monovarietales es una realidad. Cada vez se elaboran mejores vinos con esta uva. A pesar de no muy aromática, su muy buena acidez, largo postgusto y estructura son los rasgos más característicos de sus vinos. La Garnacha Blanca de las DD.OO. Terra Alta y Empordà principalmente. Una variedad de comportamiento algo oxidativo y de aromas muy definidos según el tipo de terreno y elaboración del vino. Al igual que la Xarel.lo, veremos en un futuro más vinos elaborados con esta uva.
La escasísima Picapoll Blanc de Pla de Bages o la Cariñena blanca de Empordá; la Trepat de Conca de Barberá, variedad tinta que ha subsistido gracias a estar autorizada para la elaboración del cava, la Samsó de las zonas áridas del interior catalán o las pequeñas plantaciones de Pedro Ximénez.
No podemos obviar la famosa "triada catalana" -Xarel.lo, Parellada y Macabeo- base para la industria del cava, u otras tan tradicionales como olvidadas como las malvasías del Macizo del Garraf (D.O. Penedès) o la tradición del moscatel seco en Tarragona, Penedès, Alella y Empordá.
Además de las variedades, activo singular y de gran futuro para establecerse e introducirse en nuevos mercados, otro de los patrimonios que defiende y están consolidando es el de la arquitectura, y ligado a ello, el enoturismo. Cataluña cuenta con un magnífico y variado valor en su patrimonio artístico y paisajístico.
Ahora hay que conocer sus vinos, que también los tiene, y muy buenos.