Tu guía de cócteles
Podríamos desarrollar una ingeniería sobre la construcción del cóctel, pero en realidad es mucho más sencillo.
MIGUEL F. LANCHA
31/03/2008
Lo siguiente nos ayudará a entender y llevar a la práctica las recetas que publiquemos en esta guía. Hoy, composición básica y general del cóctel.
Cuando mezclamos cosas sin ton ni son, no solemos tener muchas probabilidades de éxito en casi nada. Incluso cuando alguien nos invita a comer en su casa y le decimos "uy, qué rica te ha quedado la ensalada" y contesta con aire relajado "Bah, eché todo lo que encontré y me ha salido esto...". Sí, ya...
Más importante que tener claro qué cosas y cómo las mezclaremos desde el principio, es tener claro qué errores evitar y qué límtes no traspasar para no tener que tirarlo a la basura, pues a veces, imperfecciones en las medidas exactas de una receta no nos obligan a hacerlo, pero cosas como "un chorro al tuntún de licor de menta con otro poco más bien largo de vermouth y un toque de nata con top de soda y zumo de pomelo y una fresa al fondo" puede resultar en un desastre para nuestra integridad biológica y social.
Más adelante veremos aguardientes, licores, zumos y refrescos compatibles entre sí y combinaciones fatales. De momento aclaremos lo principal.
PARTES DEL CÓCTEL
Un cóctel se compone en esencia de tres partes:
- Base: alcohol principal y licores que le acompañen en proporciones importantes.
- Mixer: normalmente es un elemento no alcohólico que utilizamos para disminuir la carga (concentración) de alcohol, modificar su sabor y, en algunos casos, decorar. Habitualmente los mixers serán zumos, refrescos, jarabes, etc. y eventualmente algún licor que por la proporción en que se use, cumplirá una función más de mixer que de base.
- Decoración: usaremos siempre frutas que guarden coherencia con los ingredientes de la receta, salvo petición expresa de ésta, como algo excepcional. Evitaremos cosas como sombrillitas, guacamayas, luces de bengala, juguetitos, etc.
Nota: Cuando sirvamos en "vaso", éste irá siempre con hielo y eso significa siempre "hasta arriba de hielo".
La copa tipo Martini (o su variante, la "cosmo") irá siempre sin hielo. En coctelería clásica existen recetas que llegan hasta 3 onzas de alcohol (¡y sin mixer!), como el Martini o el Manhattan. En la moderna tendremos presente un estándar de máximo 2 oz de alcohol (o base por cocktail). Esto como norma general. Ahora bien:
1- No hay ningún compromiso por llegar siempre hasta 2 oz de alcohol. Puede quedarse en 1 onza y media.
2- "La excepción confirma la regla" y algunos, como la familia de los Iced Teas, tienen 2 onzas y media.
Tengamos presente que al llenar un vaso de hielo, ocupamos ya la mitad de su capacidad. Así, por ejemplo en un vaso Collins de 12 oz:
- Echamos hielo (hasta arriba); nos quedan 6 onzas (oz).
- Echamos 2 oz de base (alcohol); nos quedan 4 oz.
- Echamos 3 oz de mixer; nos queda 1 oz, que es el espacio que dejaremos entre la superficie de la bebida y el borde del vaso. No se llena el vaso hasta arriba de líquido.