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Comer con Gin tonic es posible en el Bristolbar madrileño
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Del amor salen a veces proyectos que merecen mucho la pena degustar. Porque la experiencia de comer y cenar con un Gin Tonic de solera es posible en Madrid en el Bristolbar (Calle Almirante, 20), el proyecto de Fran Ameijeiras y Ellie Baker, matrimonio gallego-británico, que presentan en su negocio el más puro estilo british, el de aires imperiales.
Y es que el Bristolbar guarda un salón comedor con aires victorianos, donde el Gin Tónic auténtico no es el principal reclamo: también lo es la mejor cocina inglesa, siempre denostada en su concepto de comida rápida, pero valiosa en su versión elaborada. Porque un auténtico Roast Beef con pudin de Yorkshire, un Steak&Guiness Pie (ternera a la cerveza), unas salchichas Cumberland, el pollo Ramsey y un pastel de pescado son bienvenidos, en raciones muy abundantes.
Atreverse con los maridajes de ginebra y platos ingleses es en absoluto una apuesta arriesgada, sino un acierto. Por lo original y porque de la mezcla surge la felicidad, el mayor de los triunfos.
Desayuno, brunch, comida y cena son las ofertas del servicio de restauración, así como el Gin Tónic permanente, para el tan de moda afterwork o para las imprescindibles copas nocturnas. Hasta 60 variedades de ginebras, siempre con las tónicas adecuadas (que salirse de lo convencional es necesario o equivocar la elección, un pecado mortal en este mundo del sibaritismo), le dan el aire de seriedad suficiente al establecimiento para ser uno de los puntos de referencia de la zona.
El tesoro de la corona en el Bristolbar es la versión del concepto Gintonize, con mayor graduación y mimo, de la Whitley Neill. Esta Limited Edition ha ganado premios recientes en Estados Unidos e Inglaterra, lo que más cuenta. Y es, como dicen ellos, God Save the Gin.