Tu guía de cocina práctica
Desde épocas remotas el hombre ha buscado alimentos que le ayuden a seducir al sexo contrario o al propio. En esa búsqueda y sobre todo en función del resultado de la seducción, se han ido catalogando alimentos bajo el epígrafe de afrodisíacos, es decir alimentos que excitan o alimentan el apetito sexual...
DANIEL GONZÁLEZ
13/02/2008
Las primeras menciones que se conocen aparecieron en unos papiros egipcios del 2000 A.C., también en la Biblia, en la antigua Grecia y en las recetas de los pueblos árabes e indios. En esta época se solían considerar alimentos afrodisíacos a aquellas plantas y alimentos que se asemejaban a los órganos sexuales masculinos y femeninos o aquellos cuyo perfume se asemejaba al de las secreciones sexuales.
Los griegos apreciaban los efectos y las pasiones eróticas que desataban el pescado y el marisco. Afrodita, diosa griega del amor preparaba filtros de amor para que sus amantes cayeran rendidos a sus pies. Las cortesanas utilizaban la violeta antes de sus encuentros amorosos para perfumar el aliento y las zonas erógenas. El color de esta planta simboliza la sexualidad femenina para los hindúes y ha representado en el último siglo a los homosexuales y lesbianas.
Los romanos apreciaban los caracoles por su gran poder excitante. Los chinos el ginseng y el jengibre, para los árabes la nuez moscada y la miel eran potentes afrodisíacos. Los europeos añadieron a estas listas las especias durante la edad media.
Los perfumes, los aromas y las esencias son estimulantes sexuales, ya que despiertan nuevas sensaciones y emociones en el ser humano, de ahí que no sea extraño la consideración de estos alimentos como afrodisíacos. El alcohol también tiene un lugar importante en estos juegos debido a las desinhibiciones que genera su consumo.
El mismo principio
La cocina y el erotismo se rigen por el principio del placer y además responden a un mismo impulso: el de la conservación de la especie, por lo que no es extraño que la invitación a la comida como antesala de la seducción sea una constante en los usos amorosos.
Vázquez Montalbán hablaba de una relación directa entre comer, beber y amar, titulo por otra parte de una maravillosa película de Ang Lee. El escritor catalán afirmaba que cuando había tenido éxito en este terreno había sido por lo favorable del clima, ya que se había atrevido a hacer propuestas que sin esa situación gastronómica-etílica no se hubiera atrevido a formular. Además, añadía que la cocina afrodisíaca no existe y que estaba demostrado, pero que había que convertir el acto de compartir una comida en un acto afrodisíaco en sí.
Para que podáis convertir la cena del día 14 en un acto afrodisíaco os dejo una lista de productos tradicionalmente considerados afrodisíacos: aguacate, ajo, canela, chocolate, ginseng, manzana, marisco, menta, miel, guindilla y para beber champagne. ¡¡SUERTE!!