cocina práctica
Te enseñamos la receta de este delicioso postre italiano, el mejor acompañante de una buena pizza
LAURA ARES
Italia huele a pasta fresca, a tartufo y a pesto, a bolognesa o a gnocchis de primero y pizza de segundo. Pero su gastronomía también sabe que una buena comida no se recordará igual si no se termina con el aroma del buen capuccino acompañado de un postre. Y el tiramisú es, seguramente, el ejemplo reconocible de que la cocina italiana también sabe de dulces. Pero si crees que Italia es mucho más que la romana Fontana di Trevi o el florentino David de Miguel Ángel, si subes al norte en busca de paisajes diferentes y buena comida, descubrirás, al pie del los Alpes, la receta de una "nata cocida" con la que podrás sorprender después de haberte sorprendido.
El Piamonte italiano vio nacer este postre tradicional cuya fácil elaboración te contamos, directamente traído de las ciudades bañadas por el río Po.
Cómo elaborar la panna cotta en casa
Sólo tienes que comprar los ingredientes y seguir estos sencillos pasos
Ingredientes: Un litro de nata líquida, 250 ml de leche entera, 250 gramos de azúcar blanca, gelatina sin sabor, sirope de fresa (aunque puedes hacerla de los sabores que prefieras), frutos rojos como arándanos o frambuesas.
Elaboración. Calienta en un cazo la leche, la nata y el azúcar y remueve bien la mezcla. Cuando comience a hervir, retírala del fuego y continúa mezclándola con una cuchara de madera. Después de tres minutos, agrega la gelatina y sigue moviendo. Cuando el preparado tenga el cuerpo suficiente, viértelo en pequeños moldes y déjalos enfriar a temperatura ambiente. Tres cuartos de hora después, introdúcelos en la nevera y mantenlos con frío, al menos, tres horas antes de consumirlos.
Pasado este tiempo, tan sólo tienes que sacar la panna cotta del molde, adornarla con el sabor que escojas y... ¡a mangiare!