Tu guía de educar al niño
Nuestros pequeños no siempre están dispuestos a dormirse después de comer, sin embargo, la siesta hace que los niños se porten mejor
MARÍA LUISA FERRERÓS
19/06/2008
La siesta es una costumbre muy extendida en nuestro país y sobre todo en los más pequeños. El problema se plantea los fines de semana o en periodos vacacionales donde nos resulta difícil continuar con las rutinas escolares. A los niños les cuesta acostarse después de comer y cuando lo logran, duermen más de la cuenta y volvemos a tener problemas por la noche.
Las horas de sueño diurno se van recortando a medida que el niño va creciendo. Pero es importante mantener la costumbre de la siesta hasta los tres años porque les permite recuperar energías y mantener buen humor todo el día.
La ausencia de siesta provoca que a las 7 de la tarde los niños estén de mal humor o hiperexcitados, por la falta de descanso. También es la responsable de que no cenen y no se porten bien.
Los últimos estudios sobre el sueño demuestran los beneficios de la siesta incluso en la edad adulta. De hecho, en las grandes empresas se estan implantando áreas de descanso, sobretodo en Alemania y Japón.