Tu guía de educar al niño
Estamos en la época previa a que empiecen los exámenes finales, la tercera evaluación, y empiezan a aparecer los primeros nervios ante la posibilidad de que el curso no haya ido todo lo bien que quisiéramos. Nos entra el pánico ante los posibles suspensos y a que repita curso y empezamos a agobiar al niño.
MARÍA LUISA FERRERÓS
06/05/2008
Les ponemos un profesor particular, cada día nos sentamos con él a hacer deberes, pero no conseguimos que se concentre. En casa se lo sabe y al llegar al colegio parece olvidarlo todo. Los nervios le traicionan y se bloquea. En la escuela nos advierten de que su rendimiento no es el adecuado. La situación se complica. Antes de presuponer cualquier cosa es importante acudir a un buen gabinete psicopedagógico y averiguar cuál es el problema del niño: de orden intelectual o psicológico.
A menudo, sólo es el miedo al fracaso lo que les impide demostrar sus habilidades. La baja autoestima y la poca confianza en sus posibilidades le impiden concentrase en los exámenes. Se bloquean al empezar a leer las preguntas y se les acaba el tiempo sin apenas haber podido contestar.
Hay niños que responden mal a la presión y el estrés. La mejor actitud de los padres para ayudarlos en estas situaciones consiste en confiar en ellos y evitar presionarles.