Tu guía de educar al niño
Crecer, divertirse y aprender en el agua.
MARÍA LUISA FERRERÓS
14/07/2008
Los niños disfrutan con el agua y también aprenden. Si sabemos utilizarlo, el medio acuático ofrece a los más pequeños la oportunidad de poder experimentar las posibilidades psicomotrices de su cuerpo.
Les ayuda a crear su esquema corporal, es decir la imagen mental de los límites de su cuerpo. Reciben información hasta del dedo pequeño del pie, aquel que a menudo no saben que existe. El contacto con el agua es muy beneficioso también desde el punto de vista de la autoestima: al flotar en el agua se sienten capaces de hacer movimientos que en tierra serían imposibles. Y también incide el elemento emocional, estuvieron 9 meses inmersos en el líquido amniótico, al amparo de la placenta y lo recuerdan, se sienten protegidos, como entonces.
Chapotear, flotar, dejarse llevar, "hacer el muerto", jugar en el agua con pelota o sin ella además de refrescar y ayudar a pasar el calor, es una forma lúdica de crecer y estimular de forma global cuerpo y mente. El niño elabora su pensamiento a través de sus experiencias corporales sobre todo en sus dos primeros años de vida, así que este verano: ¡Al agua patos!