Tu guía de educar al niño
A veces nuestro hijo no destaca en nada en comparación con hermanos o amigos. ¿Cómo ayudar a que se convierta en cisne?
MARIA LUISA FERRERÓS
16/05/2008
Este clásico cuento de Andersen, esconde una metáfora sobre las relaciones afectivas sociales y familiares. Recrea la historia de aquel niño que de pequeño no destaca en nada y sus hermanos o amigos se burlan de él. Pero cuando se hace mayor se convierte en un cisne, y deslumbra a todos con sus habilidades, inteligencia o físico.
Esta fábula sigue siendo de actualidad en nuestro mundo global y diverso donde las diferencias entre los niños generan a veces desconfianza y rechazo. Cuando tenemos un hijo que está pasando por estas circunstancias, hemos de apoyarlo y pensar en el futuro. Ayudarle a ver las cosas en perspectiva ayuda.
Jugar a imaginar como será de mayor, sacar fotos de cuando vosotros erais pequeños y enseñarle cómo habéis cambiado. Valorar el esfuerzo más que los resultados, sus características que lo hacen especial, en lugar de defectos: como si tuvierais unas gafas que todo lo ven de color positivo.
Cuando alguno de vuestros hijos tenga un problema, o no se sienta integrado en su grupo de amigos, intentad darle unas gafas con cristales de colores y ayudarle a verlo de otra forma. De esta manera le ayudamos a trabajar las estrategias emocionales y a tolerar las pequeñas frustraciones cotidianas.