Tu guía de educar al niño
El primer año del bebé, cuando la madre se incorpora al trabajo, quedan dos opciones: elegir una buena guardería o llevarle el niño a los abuelos.
María Luisa Ferrerós
11/03/2008
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Cada opción tiene sus ventajas y sus inconvenientes. En las escuelas infantiles hay profesionales expertos en puericultura, que además estimulan las habilidades del niño, pero en casa los abuelos que suelen tener más experiencia le trasmiten todo su cariño, pero a menudo les "miman" en exceso o hacen caso omiso de las recomendaciones paternas.
La decisión no es nada fácil, los abuelos suelen ser más económicos, las guarderías más caras, pero a la vez le ofrece al bebé contacto social con otros bebés.
Como a estas alturas ya habréis observado he omitido conscientemente la tercera opción que es la de utilizar a una canguro. Esta tercera opción, tiene a menudo muchas ventajas; no hay que moveral bebé de su entorno, a la vez se asegura que si esta enfermo no haya problemas de infraestructuras domesticas y a la vez que nos cuida el niño, nos encontramos la ropa planchada. Pero, el niño, aunque esta bien atendido, carece de la estimulación social e intelectual que le ofrecen en una escuela infantil y también del cariño incondicional que le brindan los abuelos, estos son los motivos por los que suelo descartar esta opción en el cuidado del bebé durante el primer año de vida.
De manera que seguimos como al principio: guardería o abuelos
Tras los estudios realizados por grandes expertos en pedagogía y psicología evolutiva, sabemos que para que el desarrollo sea efectivo son necesarios los estímulos, tanto intelectuales como afectivos. Si solo cuidamos al bebé, lo alimentamos correctamente, cuidamos su higiene, pero no le damos la oportunidad de aprender y de sentirse querido el niño se estanca.
Un Caso Real
Tenemos en estos momentos un caso real, para ilustrar esta situación, el niño se llama Dani, actualmente acaba de cumplir dos años en noviembre y acude a una escuela infantil por primera vez. Su clase es la de P-2, en una escuela muy activa pedagógicamente, que estimulan cognitiva y psicomotrizmente a sus pequeños y obtiene muy buenos resultados.
Dani, no se acaba de integrar con sus compañeros, todavía no habla y parece aislarse de su entorno. Sus maestros están muy preocupados, no así sus padres. Dani es el menor de tres hermanos, las dos mayores son niñas de 4 y 6 años. Cuando nació Dani, su madre estaba inmersa en un proceso laboral muy estimulante y al incorporarse de vuelta, decidió dejarlo con la canguro. Ella reconoce que ha sido un bebé que ha recibido muy poca atención por su parte, ya que siempre estaba muy liada o por el trabajo o por las niñas. Pero no creía que esto fuera un problema. "Otras madres también lo hacen y los niños siguen la evolución normal" nos comentó.
El habla de Dani, cada vez estaba más retrasada respecto a su grupo de clase, y sus profesoras cada vez más preocupadas por su conducta "asocial", le cuesta interrelacionarse con otros niños no parece entenderlos y no sigue las pautas de las actividades de la clase, cuando todos pintan el juega y cuando todos cantan el se entretiene mirando por la ventana. Finalmente, se les propuso a los padres realizar una exhaustiva exploración médica y psicológica para descartar patologías y averiguar el estado real de las habilidades y competencias cognitivas de Dani.
Los resultados fueron de los más inesperados. Se habían barajado hipótesis diversas, desde un posible autismo, pasando por un síndrome de asperger...etc. Pero la conclusión de los estudios realizados, durante más de dos meses confirmaron que lo que le ocurría a Dani es que tenía problemas de audición. No oía bien, y le costaba discriminar los diferentes sonidos con lo que su capacidad para reproducirlos era muy pequeña y sus habilidades cognitivas se iban retrasando conforme su herramienta de desarrollo intelectual; el lenguaje era cada vez más rudimentario comparado con el de sus compañeros que cada día aumentaban su vocabulario. La pregunta es: ¿Cómo es posible que nadie de su entorno se diera cuenta de esta dificultad?
Respondía a su nombre cuando se le llamaba, le gustaba la música y la tele. Con lo que era difícil pensar que no oía. La persona que más horas estaba con él, su canguro, no le prestaba la atención debida. Seguramente, si el niño hubiera ido a una escuela infantil desde los 4 meses o hubiera estado con sus abuelo, ambos hubieran estado en condiciones de detectar este pequeño "fallo auditivo", que al no haberse subsanado a tiempo le ha ocasionado un gran desfase evolutivo. Este es el motivo por el que estoy a favor de los abuelos y de las escuelas infantiles, por su dedicación y profesionalidad.
2. 05/09/2008 Ana
¿La canguro? ¿Y su padre y su madre? ¿quién selecciona a la canguro?¿dos años sin hablar a un niño?. Lo de la sordera parece lo menos malo que le puede pasar a la criatura a lo largo de su vida. ¡con esos responsables!
1. 29/07/2008 Pepa
Sería culpa de la canguro, espero que no todas sean así, el artículo me parece una bobada....