Tu guía de educar al niño
El rey de la casa es destronado cuando llega el siguiente, ¿cuáles son sus sentimientos? ¿cómo podemos evitarlo?
MARÍA LUISA FERRERÓS
22/04/2008
Primogénito, primer hijo de la familia, primer nieto, primer sobrino,etc... se convierte en un "pequeño príncipe" que a medida que va creciendo se va acomodando en su papel y llega a convertirse en un "sabio" rey.
Aprende a conseguir todo lo que quiere con una sonrisa, es el centro de atención allá donde va y su reino no parece tener fin. La dedicación hacia él es total, los padres están aprendiendo a serlo y todo es nuevo para ellos, con lo que la implicación no tiene límites. Y el pequeño esta encantado, su capacidad de absorber cariño es ilimitada, cuanto más mejor.
Hasta que llega el "intruso". Con la llegada del nuevo bebé a la familia todo cambia, cambia incluso antes de que llegue, el embarazo lo revoluciona todo y nuestro pequeño príncipe empieza a detectar cambios que no le gustan nada. Los celos que les inundan ante el nacimiento de un hermanito, suelen ser uno de los momentos más difíciles de un niño durante su infancia.
Pero los celos vienen de la inseguridad, del miedo a lo desconocido y de que las condiciones afectivas de nuestro entorno emocional cambien sustancialmente ante la llegada de un hermanito.
Los celos son adaptativos, y nos acompañan a lo largo del desarrollo evolutivo, los niños pueden tener celos también de un compañero de clase o un amiguito o ante cualquier cambio.
¿Qué pasa si de repente mamá vuelve a trabajar y yo ya no soy el centro de su universo? Que los celos vuelven a invadirnos.
Nuestro pequeño rey puede ser destronado en varias ocasiones pero también existen pequeños trucos para hacerlo más llevadero.