Tu guía de educar al niño
¿Qué hacemos cuando el domingo paseando antes de comer el niño se pone pesado con que quiere un helado? Te damos algunas pautas para no caer en la "tentación"...
MARIA LUISA FERRERÓS
14/05/2008
Papá le pregunta a mamá: "¿Qué hacemos con el helado? Lleva ya un rato insistiendo y se está poniendo pesadito".
La máma le mira y le dice con convicción: "Los helados después de comer". Entonces papá mirá a su hijo que ya está en plena pataleta, y le dice: "Mamá ha dicho que el helado después de comer".
El niño empieza a llorar desconsolado, y a sus 3 añitos no acaba de entender lo de "después de comer", cree que se ha quedado sin helado. Papá está a punto de ceder para evitar el "show" en medio de la calle, pero mamá coge en brazos a su hijo y con voz muy dulce le dice: "Ahora tienes hambre y vamos a comer... de postre tendrás tu helado". El niño se va calmando al percibir la seguridad y protección de su madre, ante la sorpresa de papá.
Estas situaciones son de los más habitual, a estas edades y suelen pasar por las cosas más inverosímiles. En este caso el niño estaba cansado, él se había despertado a las 7.00 h de la mañana y a las 12.30 h ya no podía más. Lo importante no es si cedemos o no ante el capricho del niño. A veces pensamos que "por un helado no pasa nada", pero, ésta no es la cuestión, sino transmitirle la niño que hay unas pautas y que se siguen porque es lo mejor para él aunque todavía no lo sepa ver.
Si le damos el helado antes de comer luego va a dejar la comida y tendremos otra situación de nervios que acabará mal, porqué además nos sentiremos culpables. Con la actitud correcta, sentamos un precedente positivo y que da apoyo y seguridad al niño.