educar al niño
Para ganar este Oscar es necesario seguir al pie de la letra las siguientes instrucciones.
MªLuisa Ferrerós
La educación no es algo inmediato, sino que se trata de un proyecto a largo plazo que hemos de construir día a día y en el que nos hemos de marcar unos objetivos. Para ello, ambos padres debemos estar de acuerdo y dar pautas claras, pero sobre todo hemos de tener claro adónde queremos llegar.
Normalmente, al tener un hijo se piensa en el nombre, en lo que nos gustaría que fuera de mayor, a qué colegio le llevaremos. Pero casi nunca nos planteamos cuál es nuestro proyecto educativo, qué le queremos enseñar.
Muchas veces hemos oído que se aprende de la propia experiencia y que de poco valen los sermones, pero ¿es verdad que lo que los padres hemos aprendido de la vida no se lo podemos transmitir a nuestros hijos?
Hoy nos planteamos, para ser mejores padres, cómo prevenir, y no que se enganchen a las drogas o fumen marihuana, sino que lo hagan a las nuevas drogas de diseño, fantasmas que nadie controla, y entre las que están también las pastillas para adelgazar o para rendir más en los exámenes o en la cama.
Nos preocupa el Sida, los preservativos, que estén bien informados, pero lo que más nos preocupa es que todo esto va muy rápido. La ESO empieza con once-doce años, y con la entrada en ese ciclo escolar se adelantan los nuevos conflictos que nos plantean nuestros niños del futuro.
Por otra parte, los medios de comunicación audiovisual proporcionan una gran cantidad de información que a duras penas pueden llegar a digerir.
Desde que nacen, su vida transcurre frente a una pantalla de televisión, ven la entrega de los oscars y esperan que les toque uno a ellos, que ya desde ese momento condiciona su comportamiento y configura su idea del mundo que les espera.
Es normal que a los hijos les cueste ponerse en la piel de sus padres, ya que no tienen referentes, pero ¿por qué cuesta tanto a los padres bajar al nivel de sus propios hijos?
¿Por qué es tan difícil imaginarse lo que le pasa a nuestro hijo por la cabeza cuando tiene dos o cinco o quince años? ¿Dónde está la memoria personal para recordar nuestra infancia?
Ya sé que me diréis que eran otros tiempos, pero eso, precisamente, ya lo decían nuestros padres.
Y si queréis conseguir vuestro Oscar a los mejores padres; hay que implicarse, sin límites, sin miedo.
Aunque es difícil, hay que dedicarles tiempo. Los resultados os sorprenderán y el orgullo que sentiréis es impagable, indescriptible.
Para todo lo demás (como dice un anuncio de tarjetas de crédito, por cierto) ya está nuestra complicada sociedad de consumo.