Los adoptados no son niños especiales, son niños normales con unas vivencias muy distintas a las de la mayoría de sus compañeros.
B.S.R.
No hay dos niños iguales, por lo que no es posible dibujar un perfil que se ajuste a todos los adoptados. Cada individuo somos una combinación única de genética y experiencia que se va modelando a lo largo de la vida. Sin embargo, del mismo modo que es esperable que un hijo único sienta celos ante la llegada de un hermanito, también es natural que los niños adoptados no siempre reaccionen del mismo modo que otros niños de su edad.
Detrás de cada historia de adopción hay siempre un niño que ha vivido situaciones difíciles y al que han faltado la atención y el cariño necesario en períodos críticos para la formación de su personalidad. Han vivido rupturas o separaciones más o menos traumáticas en sus primeros años de vida. Han pasado distintos tipos de carencias: de alimentos, de estimulación, de afecto... Muchos de ellos han pasado largos períodos en orfanatos o instituciones donde sus necesidades no podían ser atendidas como necesitaban.
Como en todos los niños, lo que han vivido ha condicionado lo que han aprendido y lo que no, y la manera en que miran y entienden la realidad que les rodea. Con frecuencia, eso se refleja en una inseguridad soterrada, que aflora en determinados momentos. Algunos reclaman constantes muestras de aprobación, otros viven como un rechazo cualquier corrección, son obsesivamente perfeccionistas y reaccionan exageradamente cuando no pueden conseguir lo que quieren.
Entender qué hay detrás de un comportamiento que nos desconcierta nos permite ayudar al niño a recuperarse y superar el impacto de las adversidades del pasado. En la sección "nuestros hijos" iremos colgando artículos sobre la interpretación del comportamiento de los niños y estrategias para superar las dificultades. Para empezar, te proponemos los siguientes:
- El primero, el más rápido y el más todo.
- Niños movidos: ¿agotarlos o calmarlos?
- El miedo al rechazo y al abandono.
- Los pequeños perfeccionistas.
- ¿Y si se entristece al saber que es adoptado?