Tu guía de adopciones
Si has adoptado o vas a adoptar a un hijo, es posible que tengas dudas sobre cómo y cuándo empezar a hablarle de sus progenitores.
BEATRIZ SAN ROMÁN
29/01/2008
Hablar con nuestros hijos de la ilusión con la que preparamos su llegada o del viaje en avión que nos trajo a casa no nos resulta difícil. La mayoría de los padres hablan de ello con sus hijos desde que son pequeños. En cambio, hablarles de su familia biológica nos parece a veces muy complicado: ¿estará preparado para saber?, ¿por dónde empiezo?, ¿qué hago si se enfada o se entristece?
Aún hoy se sigue llamando "revelación" a la información que se da a un niño adoptado acerca de sus orígenes. El término parece remitir al momento del descubrimiento de un secreto bien guardado, cuando en realidad lo conveniente es permitir al niño que asimile su historia poco a poco.
Para ayudar a nuestros hijos a comprender sus orígenes, es necesario tener presentes las siguientes ideas:
- No se trata de esperar "el momento adecuado" y soltarle de golpe toda la información que tenemos sobre la primera etapa de su vida. Como con cualquier tema complejo, lo mejor es empezar por ideas simples e ir añadiendo detalles a medida que aumenta su capacidad de comprender.
- Necesitamos elaborar nuestros propios sentimientos sobre el tema porque los niños perciben más allá de las palabras.
- Antes o después habrá momentos en que a nuestro hijo le produzca rabia o tristeza su propia historia. Por mucho que nos esforcemos en hacerlo bien, siempre hay un componente de dolor en entender las circunstancias que llevaron a la adopción y todo lo que la misma implica.