Tu guía de adopciones
Para poderse sentirse seguros y a gusto consigo mismos, los adoptados necesitan entender y asimilar su historia.
BEATRIZ SAN ROMÁN
21/01/2008
Todavía hay algunas personas que creen que, si se sienten queridos, los adoptados no necesitarán saber de sus orígenes. Sin embargo, el deseo de saber no tiene nada que ver con el cariño ni con la fortaleza de la relación entre padres e hijos.
Aunque no tengan recuerdos, es lógico y natural que sientan curiosidad sobre lo que ocurrió en su pasado. Preguntas como "¿de dónde vengo?", "¿a quién me parezco?", "¿por qué mis padres biológicos me dieron en adopción?", "¿tendré más hermanos?", "¿qué habrá sido de ellos?" o "¿qué sucedió?" son normales y sanas. Sus orígenes son parte de lo que son y, a medida que crecen y aumenta su capacidad de comprender, necesitan entender con mayor profundidad esa primera etapa de su vida.
El deseo de conocer se manifiesta en los niños desde pequeños, y adquiere una gran importancia en la adolescencia y la edad adulta . Para construir una sana imagen de sí mismos, necesitan entender y asimilar su historia. Como todos, necesitan poder construir un relato de su propia biografía que no se asiente sobre una montaña de interrogantes.
La nueva ley de adopción internacional , aprobada en diciembre de 2007, recoge expresamente el derecho a conocer los orígenes. Como ya pasaba en la adopción nacional, las personas adoptadas internacionalmente podrán, una vez cumplida la mayoría de edad, acceder a toda la información de su expediente de adopción.