Tu guía de adopciones
Que un niño sea adoptado no implica necesariamente que vaya a tener dificultades de aprendizaje.
B.S.R.
30/09/2008
La adopción no es por sí misma un factor de riesgo de dificultades emocionales o de aprendizaje, pero sí lo son algunas vivencias que son comunes en el pasado de los adoptados: las rupturas a edad temprana, el abandono, la institucionalización, etc. La adopción no es la causa de los posibles problemas de integración, sino el principio de su solución.
Detrás de cada adopción, hay un niño que ha sido golpeado por la vida. Muchos proceden de embarazos no-controlados y han pasado períodos más o menos largos en orfanatos y centros donde la estimulación y el cariño eran escasos. Puede que hayan sufrido cuidados negligentes o incluso abuso y maltrato.
La adopción supone en estos niños un punto de inflexión en sus vidas, pero no borra de un plumazo el impacto de un pasado difícil. La adopción les devuelve algo que nunca debieron perder: una familia, el entorno óptimo para reparar las huellas negativas de un pasado difícil y desarrollar todo su potencial. Adoptar significa aceptar un hijo con todas sus circunstancias, incluído el impacto de un pasado que no fue ideal y del que tal vez apenas tengamos información, pero que condicionó y condiciona su desarrollo.
Los científicos señalan los tres primeros años de vida como una fase crucial en el desarrollo de la personalidad y las estructuras cognitivas y emocionales del cerebro. Cuando asumimos que nuestros hijos parten en inferioridad de condiciones frente a aquellos que contaron desde su nacimiento con la atención y el cariño que necesitaban, nos colocamos en mejor disposición para ayudarles a suplir sus déficits y carencias.
Tan peligroso como negar que lo que vivieron puede haber dejado su huella en sus procesos emocionales y cognitivos es pensar que la condición de adoptado aboca al niño a fracasar en la escuela. Cuando cuentan con adultos capaces de entender sus necesidades y sus dificultades y brindarles el apoyo que necesitan, incluso niños que lo tuvieron todo en contra nos sorprenden con su extraordinaria capacidad de superación. Como dice Boris Cyrulnik, "una infancia infeliz no determina la vida".