adopciones
Elegir el centro donde estudiará tu hijo es una importante decisión en la que conviene tener en cuenta distintos factores.
B.S.R.
Por estas fechas, muchas familias se ven en la necesidad de rellenar la solicitud de matrícula para el próximo curso escolar. Si éste es tu caso, te proponemos algunas variables para ayudarte en tu elección.
- La proximidad. Tener el colegio cerca de casa no sólo supone un ahorro importante en los desplazamientos diarios. Lo más probable es que los demás alumnos sean también del barrio, lo que facilita que puedan compartir momentos de juegos y ocio también fuera del centro.
- El tamaño. Generalmente, en un colegio de una o dos clases por curso, es más fácil integrarse. El personal conoce a cada niño por su nombre y la comunicación familia-escuela es más fluída.
- La experiencia con otros alumnos adoptados. Poco a poco, los profesores se van sensibilizando sobre la realidad de nuestras familias. Que haya alumnos adoptados no te garantiza que vayan a entender algunas cosas o que hayan recibido la formación suficiente para ser sensibles a las distintas realidades familiares cuando hablan de temas como la familia o la genética, pero aumenta las probabilidades.
- La diversidad del alumnado, especialmente si los rasgos de tu hijo hacen evidente que proviene de una cultura lejana. Ser el único niño con la piel oscura o con rasgos asiáticos no es fácil. Un colegio donde acudan alumnos que viven en distintos tipos de familia y con distintos orígenes
- La línea educativa y pedagógica. La experiencia nos demuestra que los centros que presumen de una gran exigencia académica y una férrea disciplina no suelen funcionar bien con los alumnos adoptados. Mejor un colegio donde se fomenten las fortalezas de cada alumno y donde existan recursos para apoyarles cuando tienen dificultades.
Los niños pasan una gran parte de su infancia en el colegio. Como padres, nos preocupa que aprendan sí, pero debería preocuparnos sobre todo que sean felices en él, que se sientan seguros y respaldados. Lo primero es extremadamente difícil sin lo segundo. Si piensas en los adultos que conoces, te darás cuenta que no son más felices aquellos que fueron a un colegio muy exigente u obtuvieron las notas más altas, sino quienes supieron descubrir la manera de desarrollar todo su potencial haciendo algo que les gusta hacer.
2. 01/06/2010 Yolanda Bajo Paredero
Tengo dos hijas nacidas en India. Cuando llegaron al actual colegio la adaptación fue en el caso de una de ellas muy buena. No así para la pequeña. Este año nos planteamos un cambio de colegio y de linea pedagógica, al tomar conciencia de que a ninguna de las dos les iba bien la competitividad y el "tragar" conocimientos para luego soltarlos. No las sentimos felices y relajadas. Por ello esperamos que el nuevo colegio ayude a desarrollar sus capacidades y a pensar como seres individuales que son, teniendo muy presente su felicidad.
1. 05/02/2009 Cantalina
Gracias, pienso que son unos criterios muy sensatos. yo soy de las que me equivoqué, y escolaricé al niño en un centro bilingüe concertado, donde no habia recursos ni preparación para los alumnos a los que les cuesta seguir el ritmo. Cambiar de cole fue un trauma, pero sin duda lo mejor que hemos hecho, porque ahora nuestro hijo va feliz al cole, y se nota en su motivación y en los resultados.