adopciones
Aceptar que las relaciones entre hermanos tienen sus altibajos es el primer paso para ayudarles a fortalecer su relación.
B.S.R.
Adoptados o biológicos, los hijos sufren a veces con la llegada de un nuevo hermanito que puede necesitar mucha atención y ayuda para adaptarse y sentirse seguro en su nuevo hogar. Para los niños el amor se mide por cantidad de tiempo y atención que les dedicamos, y es normal que su seguridad se resienta al tener de pronto que compartirlos.
Los que antes de la adopción eran hijos únicos suelen tener más dificultades para adaptarse a la nueva situación. En cualquier caso, lo habitual es que las relaciones entre hermanos pasen por altibajos a lo largo de los años, y que los celos y las envidias aparezcan de vez en cuando. Es normal que a veces se adoren y se defiendan mutuamente, y que en determinados momentos se peleen y no se soporten.
A veces lo expresan con frases como "mamá, ¿por qué no lo devolvemos al orfanato?"; otras lo hacen "portándose mal" o saltándose las normas para atraer nuestra atención. Cuando les reprendemos o castigamos por ello, podemos acrecentar su sensación de soledad y abandono. Si tu hijo tiene celos de su hermano o se muestra triste y deprimido, trata de hacerle sentir que lo entiendes y de reafirmarle en que sigue contando con tu amor y compromiso:
- Hazle saber que es normal tener sentimientos encontrados. A veces queremos mucho a alguien, pero hay momentos en que lo detestamos o nos sentimos resentidos. Comparte con él tus recuerdos sobre experiencias al respecto si las tienes. Las anécdotas sobre cómo nos hacían rabiar nuestros hermanos y cómo nos sentíamos nosotros les ayudan a entender sus emociones y colocarlas en perspectiva.
- Diferencia entre sentimientos y acciones. Las agresiones físicas o verbales no son admisibles, pero es bueno darles espacio para expresar lo que sienten. No le reprendas por decir esas "cosas terribles" o esas "tonterías". Aunque no te guste lo que oye, escúchale y trata de entender los sentimientos que se esconden detrás de sus palabras.
- Hazle saber que entiendes que pueda tener sentimientos negativos cuando su hermano acapara atenciones y aplausos. "Debe ser difícil para ti que todos llamen para felicitar a tu hermano por su medalla (o que no dejen de hacerle carantoñas todo el tiempo)" hace que se sienta comprendido y acompañado.
- No fomentes la rivalidad entre hermanos para reprender o corregir comportamientos. Evita las comparaciones que hacen sentir a uno de ellos que es peor o no tan valioso como el otro.
- Busca momentos para estar los dos solos. Trata de incluir en las rutinas diarias un tiempo que le puedas dedicar en exclusiva y sin interrupciones (antes de ir a la cama, cuando el pequeño ya está durmiendo, o cuando éste hace la siesta, por ejemplo). Las ocasiones especiales de las que disfrutáis los dos solos (salir a montar en bicicleta, tomar la merienda o un aperitivo en un bar, etc.) son como vitaminas para su autoestima y su seguridad.