adopciones
Algunas pautas para saber si tu familia se puede beneficiar de una consulta a un especialista.
BEATRIZ SAN ROMÁN
Nadie dijo que ser padres fuera fácil. A veces, nos encontramos con comportamientos y reacciones de nuestros hijos que nos preocupan y que no sabemos cómo afrontar. La mayoría de las veces, con un poco de observación, empatía y sentido común, logramos hallar nosotros solos las soluciones. Pero también hay ocasiones en que pasan semanas y semanas, y no logramosresolver la situación.
Del mismo modo que consultamos al pediatra las dudas sobre el crecimiento o la alimentación de nuestros hijos, no está de más tener a mano el teléfono de los servicios de apoyo postadoptivo o de algún psicólogo que haya trabajado con familias adoptivas.
Ante un comportamiento que nos inquieta o una situación que nos preocupa, poder charlar con un profesional que nos ayude a dar con las claves para ayudar a nuestros hijos puede ser una excelente idea. Él pueda ayudarte a interpretar correctamente lo que ocurre, darte algunas herramientas o ideas para ayudar a superar el problema y evaluar si el niño necesita algún tipo de ayuda extra.
Muchas veces basta con consultar las dudas y recibir un poco de asesoramiento para desencallar aquello que frenaba su desarrollo y seguir avanzando. Otras veces, se necesita una terapia más o menos prolongada para ayudarles a sanar las heridas que traen de su pasado.
Signos de alarma
La revista AdoptiveFamilies identifica como señales de alarma que nos deberían llevar a buscar asesoramiento cuanto antes las siguientes:
- Las mentiras crónicas
- Problemas de sueño que no se resuelven durante semanas
- Robos o pequeños hurtos
- Problemas para la retención de orina en niños mayores de 5 años
- Que hablen obsesivamente sobre sus padres biológicos
- Que no hablen nunca de ellos
- Niveles altos de agresividad o rabia
Una consulta a tiempo puede ayudarnos a resolver un tema que nos inquieta y que está lastrando el crecimiento de nuestro hijo. Ser un buen padre (o una buena madre) no significa saberlo todo, si no estar dispuesto a buscar y encontrar la mejor solución cuando surge un problema.