Tu guía de adopciones
Si sufres de esta depresión, te ayudamos a superarla. Aquí van una serie de consejos útiles para combatirla.
04/01/2008
La mayoría de los consejos para la depresión post-adopción son similares a los que son útiles en las depresiones post-parto:
- Saber que puede ocurrir, ayuda. Lo peor es cuando te pilla desprevenida y te hace sentir horriblemente culpable.
- Simplifica tu vida. Tener un hijo implica un montón de nuevas responsabilidades y ajustes en tus rutinas. Planea tus jornadas tratando de cubrir sólo lo que es prioritario. Procura mantener al mínimo las exigencias sociales y laborales.
- Sé indulgente contigo misma. Cuidar de tu hijo y vincularte con él es lo más importante en esta fase. ¡Qué importa si los cristales no están relucientes o si no tienes ganas de cocinar la paella de los domingos!
- Cuídate. El agotamiento es el mejor aliado de la angustia. No descuides tus comidas ni tus horas de sueño. Si te sientes cansada, aprovecha para dormir cuando lo hace tu hijo.
- No te sientas culpable por mantener a raya las visitas. Especialmente si eres monomarental, te vendrá bien algo de apoyo adulto, pero invita solo a algún amigo o familiar con el que te puedas sentir relajado y apoyado en todo momento.
- Recuerda que apegarse requiere tiempo. No te martirices pensando que no sientes por tu hijo lo que debieras.
- Diviértete con él. Cuando juegues con tu hijo, cuando le des de comer, dedícale tus cinco sentidos ¡y disfruta con ello!
- Si estás en pareja, cuídala. La llegada de un hijo tiene siempre un fuerte impacto sobre las relaciones de pareja. Buscar momentos de intimidad y conversar para ajustar (y reajustar) las rutinas ayudan a mitigarlo. Si tienes otros hijos, busca la manera de encontrar momentos en exclusiva para ellos.
- Toma el aire. Una de las mejores cosas que puedes hacer es salir a pasear con tu hijo. Un poco de brisa fresca y algo de ejercicio son dos de las mejores armas contra la depresión leve.
- Guárdate algo de tiempo para ti. Si vives sola, busca a alguien que se ocupe de tu hijo mientras tú haces lo que más te apetezca: echarte una siesta, relajarte, escuchar música o salir a dar una vuelta. No eres "superwoman", necesitas también cuidar de ti misma y recargar las pilas.
- Comenta las dificultades en los seguimientos. Los profesionales de la post-adopción pueden ser muy útiles, pero nada pueden hacer si no les contamos lo que nos pasa. Ellos mejor que nadie comprenden lo que estás viviendo y saben que es normal. Seguro que te ayudarán sin juzgarte.
- Busca quien te pueda entender. Otras personas han pasado o están pasando por lo mismo que tú. Oír experiencias como la que Carmen cuenta en su blog ayudan a comprender que lo que nos sucede es normal, que no somos un bicho raro.