adopciones
Jennifer Jue-Steuck y sus amigas nos explican cómo se vive el ser adoptado a lo largo de la vida.
Beatriz San Román
El pasado 13 de marzo, y en el marco del proyecto de investigación sobre la integración de los menores adoptados internacionalmente financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, se celebró en Barcelona un interesantísimo encuentro. Cuatro chicas adoptadas en China nos explicaron sus vivencias y lo que la adopción ha significado en sus vidas.
Jennifer Jue-Steuck (30 años) es la mayor del grupo. Es una joven simpática y resuelta. Empezó explicando que ella creció sin conocer a nadie más que hubiera sido adoptado. No fue hasta la escuela secundaria cuando empezó a plantearse qué significaba en su identidad el hecho de haber llegado a su familia desde otro continente. Cuando tenía 18 años, diagnosticaron un cáncer a su madre que murió poco después. Su pérdida revolvió muchas cosas en su interior. "Ahí empezó realmente mi viaje de adopción" dijo con una lágrima temblando en su pupila. Fue una etapa muy dura y dolorosa, "creí que me estaba volviendo loca".
Jennifer puso especial énfasis en transmitir que la adopción es "un viaje que dura toda la vida" , y que padres e hijos lo recorremos por caminos distintos. "No es algo que termina cuando cumples 18 ó cuando te gradúas", continúas elaborándolo y reelaborándolo durante toda la vida.
Un estudio entre adultos adoptados ha revelado que, desde la escuela secundaria hasta los 20 años, el racismo preocupa más que el hecho de ser adoptado. Después, cuando se tienen 30, 40, 50 años, la adopción vuelve a cobrar mayor importancia. "Tiene sentido" afirma Jennifer. "Hacia los 30 uno se plantea tener una familia, tener hijos. Y no tiene ni referencias biológicas ni siquiera muchos de los datos que te piden los doctores para hacer una historia clínica". Con una gran sonrisa explicó el viaje de una canadiense adoptada en Hong Kong en busca de sus orígenes. Encontró en el orfanato donde había estado una mujer que llevaba toda una vida trabajando allí y que le dijo "Todas volvéis aquí a los 35 años".
A lo largo de las más de dos horas que duró en encuentro, Jennifer, Danya Shao, Leigh y Jenna explicaron cómo había sido el proceso de la formación de su identidad y contestaron a las preguntas de los asistentes sobre temas como el abandono, la celebración del día de la adopción o la necesidad de crear lazos entre personas adoptadas. Todas ellas afirman sin dudarlo que están a favor de la adopción internacional, y que podría ser una forma de ser madres que consideraran en el futuro. Su testimonio nos sirve para reflexionar sobre aspectos que son y serán importantes para nuestros hijos.
2. 27/04/2009 beki
Yo fui adoptada, aquí les dejo el enlace de mi Weblog; http://seradoptada-beki.blogia.com/ Aun niño adoptado hay que hacerle saber desde bien pequeñito que es adoptado y sobre todo es fundamental que los padres adoptivos no olviden su papel, el niño cuando crezca tiene todo el derecho a saber sobre sus orígenes para podernos sentir seguros y a gusto con nosotros mismos, los adoptados necesitamos entender y asimilar nuestra historia y cuanto mayor sea el sentimiento de perdida del adoptado mayor será la necesidad de buscar sus orígenes.
1. 17/04/2008 brenda padilla
¡Enhorabuena por esta nueva página web! Es fenomenal.