adopciones
Algunas ideas prácticas para aprovechar y disfrutar mientras esperas la llegada de tu hijo.
Beatriz San Román
He aquí algunas ideas para llenar esta fase de contenido y vivirla plenamente:
- Cuídate. Ponte en forma tanto física como emocionalmente. No permitas que la angustia y la incertidumbre te dejen emocionalmente agotado. Cuando tu hijo llegue a casa, vas a necesitar estar al cien por cien. Si es la primera vez que vas a ser padre o madre, puede que te sorprenda el esfuerzo físico que supone llevar en brazos a un pequeño de nueve kilos o agacharse mil veces al día. Ahora tienes tiempo para hacer deporte o apuntarte al gimnasio.
- Busca información que te ayude a prepararte. Ha llegado el momento de interesarse por esas cuestiones que hasta ahora te parecían un latazo. ¿Qué comen los niños de una determinada edad? ¿Qué trámites hay que seguir para escolarizarlos? Busca libros y artículos sobre la formación del apego y los retos a los que se enfrentan las familias adoptivas.
- Elimina tu lista de "cosas pendientes". Durante la adaptación, te parecerá que el día encoge y las horas vuelan. Aprovecha ahora para ponerte al día de las revisiones médicas (oculista, dentista, ginecólogo, etc.). Si tu situación laboral te lo permite, adelanta trabajo. Reorganiza los armarios, pinta una puerta o haz esos arreglos caseros que llevan meses pendientes. Confeccionar una lista de tareas pendientes ?y llevarlas a cabo? ayuda a eliminar la sensación de "estar a la espera".
- Disfruta de tu tiempo. Saborea la lectura del periódico del domingo, las siestas, las cañitas con los amigos sin estar pendiente del reloj? Muchos de los placeres que ahora te son cotidianos, desaparecerán al menos por un tiempo cuando llegue tu hijo a casa. Aprovecha ahora para ir al cine, al teatro o salir a cenar con los amigos. Si estás en pareja o si tienes hijos, dedícales tiempo ahora y haz planes con ellos.
- Aprende de los demás. Si es tu primer hijo, pasa algún fin de semana con tus sobrinos o con amigos que tengan niños. Te servirá para hacerte una idea más clara de lo que significa convivir con niños y aprender algunos truquillos. Contacta con alguna asociación de familias y pregunta si organizan encuentros o cursillos. Hablar con familias que han pasado por donde tú estás te ayudará a renovar tu entusiasmo y hacer acopio de paciencia.
- No te obsesiones. Es inútil darle mil y una vueltas cuando nada de lo que hagas puede agilizar las cosas. Cuando tenga que ser será y, día que pasa, ¡un día menos que te queda para abrazar a tu hijo!