adopciones
Cuando al fin los trámites de la adopción finalizan, empieza una nueva etapa mucho más rica e intensa: la de aprender a ser padres e hijos.
Beatriz San Román
La llegada del hijo a casa es un momento de gran felicidad. Se acabó la incertidumbre de la espera y por fin puedes abrazar y conocer a tu hijo. Tanto tiempo imaginándote cómo sería su risa o cómo reaccionaría al ver su habitación y por fin el momento ha llegado.
Aunque los adultos tendemos a ver este momento como la culminación de la adopción, no hay que olvidar que todos necesitaremos tiempo para adaptarnos. Para padres e hijos, se trata de un cambio radical al que habrá que habituarse. Para los niños, supone perder de golpe todos sus referentes. De un plumazo ha desaparecido su mundo, y se encuentran en otro en el que no conocen a nadie ni entienden las reglas. ¡Es normal que estén descolocados! Todo es nuevo, ¡y tan distinto a lo que hasta ahora han conocido!
Muchos niños parecen encajar perfectamente el cambio desde el primer día. Es lo que los expertos llaman la "luna de miel" de la adopción. "¡Parece que hubiera estado toda la vida con nosotros!" exclaman extasiados padres y abuelos. Pasado un tiempo, el niño hasta entonces dócil y feliz empieza a enfadarse, patalear y llorar desconsoladamente.
En realidad, con o sin luna de miel, es normal y natural que los niños acusen el cambio. Por muy positivo que sea lo que les ofrece su nuevo entorno, sienten a veces el dolor de haber perdido todo lo que fue importante en el pasado y les cuesta enfrentarse a la avalancha de nuevos estímulos. Y aunque día a día y semana a semana avanzan en el proceso de aprender a confiar y de entender que esta vez es para siempre, a veces los fantasmas del pasado les angustian y temen perder lo conseguido.
Piensa que tu hijo tiene mucho que aprender durante la fase de adaptación: nuevos hábitos, nuevas rutinas, tal vez un nuevo idioma? Durante al menos el primer año, lo más importante será aprender a sentirse seguro en su nueva familia. Daos tiempo para conoceros, para disfrutar juntos y construir poco a poco vuestra relación. Cuanto más seguro se sienta, más fácil le será todo lo demás.